13/09/2022

Soledades exaltivas

 

Cae la tarde y sus reflejos.

Tu cuerpo húmedo entre la broza y los enebros.

Yo desnudo busco el mar

asiendo aquíes, soñando allíes.

 

*

 

 Vuelves a mi

 en los atardeceres grises,

 quedas en mi

 como agua y hojas de vides

 caídas,

 como ayer como correr

 tras aquellas hirsutas palomas.

 

*

 

 La tarde se abandona.

 El velo azul del cielo

 se ha posado en tu mirada.

 Ahora aquel río es azul

 como la gaviota levanta

 su vuelo verdeazul.

 

*

 

 Yo sólo estaré en la orilla...

 Solo en la orilla del mar

 que me quiere llegar;

 estaré allí donde espera

 entre restos de alas

 y espumas.

 

*

 

 Ahora o nunca.

 Cayendo

 en la barca de los sueños

 soñando lo que tu risa

 en la tempestad soñaba

 aquel día, mecido por

 el río de la vida.

 

*

 

 Perdón

 por no haber entendido

 y ahora creer entender

 la vida...

 Perdóname

 la vida azul

 que hurté de tus ojos

 para un atardecer de melancolía.

 

*

 

 Ahora estás,

 ahora no estás...

 Como el aire entre mis dedos,

 como titilante estrella

 ahíta de caer en

 el vacío inmenso de tu indiferencia.

 

*

 

 Estar luchando

 Largamente

 contra el corazón...

 Mientras la vida

 oculta en sus rincones

 aquellas auroras albares que

 brevemente

 van negándose.

 

*

 

 Y brillarán los colores

 y se secarán tus lágrimas,

 inmarcesibles las flores

 a la luz de tu mirada...

Cuando al fin estés en casa.

 

*

 

 Me falta el hueco vacío

 de tu abrazo.

 Me falta

 sólo un agujero

 donde caer

 esta noche.

 

*

 

Sombra y can oscuro alargándose

queda espera verdugo estrecho ojos

 lentos húmedo dentro grito

 seco ayer eco prístino

 avisto sólito subjetivo.

 

*

 

Hay al menos una razón

para no huir, entre los cláxones

'tridentes y la creciente hipoxia,

ignota es impresa la huella

futura con la palabra.

 

*

 

Sólo con el amor basta.

Sólo amor... menos el miedo,

tan sólo amor sin impaciencia.

¡Está tan solo el amor bajo

las nubes negras del tiempo!

 

*

 

Hay un lugar, apenas una grieta

entre la melancolía y el miedo,

donde brota tu mano donde

buscan tus dedos adonde

yo avivar los iris inertes.

 

*

 

 ¡Cómo lucía el firmamento,

 aquel sistema binario y sus dos satélites fulgentes...!

 Noche infinita y yo de tu brazo

 mecidos por las estrellas.

 

*

 

¡Cómo le pido a la poesía música,

cómo a la música le pido poesía...!

Así están mis manos trémulas

en la inmensidad azul de tus cabellos...

 

*

 

 He estado dentro,

 y dentro siempre es

 de noche, y la noche es para siempre...

 Hasta que pinté un sol

 en mi ventana de noche,

 un sol dentro.

 

*

 

Hay un sol grande y redondo arriba

yo solo y frío en la punta de los dedos

secos los ojos de no mirar

el río de sangre bajo la puerta grande.

 

*

 

 Bajando la calle

 el miedo en mi acera

 viene hacia mi, cruzo

 allí donde el miedo

 da paso al silencio

 que hiere de muerte.

 

*

 

 Cada media hora

 Vuelvo

 adonde estaba antes.

 Y sólo cambia el sol...

 Fulgor y penumbra, canícula y frío

 cada media hora

 sucesivamente.

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