Cae la tarde y sus reflejos.
Tu cuerpo húmedo entre la broza y los enebros.
Yo desnudo busco el mar
asiendo aquíes, soñando allíes.
*
Vuelves a mi
en los atardeceres grises,
quedas en mi
como agua y hojas de vides
caídas,
como ayer como correr
tras aquellas hirsutas palomas.
*
La tarde se abandona.
El velo azul del cielo
se ha posado en tu mirada.
Ahora aquel río es azul
como la gaviota levanta
su vuelo verdeazul.
*
Yo sólo estaré en la orilla...
Solo en la orilla del mar
que me quiere llegar;
estaré allí donde espera
entre restos de alas
y espumas.
*
Ahora o nunca.
Cayendo
en la barca de los sueños
soñando lo que tu risa
en la tempestad soñaba
aquel día, mecido por
el río de la vida.
*
Perdón
por no haber entendido
y ahora creer entender
la vida...
Perdóname
la vida azul
que hurté de tus ojos
para un atardecer de melancolía.
*
Ahora estás,
ahora no estás...
Como el aire entre mis dedos,
como titilante estrella
ahíta de caer en
el vacío inmenso de tu indiferencia.
*
Estar luchando
Largamente
contra el corazón...
Mientras la vida
oculta en sus rincones
aquellas auroras albares que
brevemente
van negándose.
*
Y brillarán los colores
y se secarán tus lágrimas,
inmarcesibles las flores
a la luz de tu mirada...
Cuando al fin estés en casa.
*
Me falta el hueco vacío
de tu abrazo.
Me falta
sólo un agujero
donde caer
esta noche.
*
Sombra y can oscuro alargándose
queda espera verdugo estrecho ojos
lentos húmedo dentro grito
seco ayer eco prístino
avisto sólito subjetivo.
*
Hay al menos una razón
para no huir, entre los cláxones
'tridentes y la creciente hipoxia,
ignota es impresa la huella
futura con la palabra.
*
Sólo con el amor basta.
Sólo amor... menos el miedo,
tan sólo amor sin impaciencia.
¡Está tan solo el amor bajo
las nubes negras del tiempo!
*
Hay un lugar, apenas una grieta
entre la melancolía y el miedo,
donde brota tu mano donde
buscan tus dedos adonde
yo avivar los iris inertes.
*
¡Cómo lucía el firmamento,
aquel sistema binario y sus dos satélites fulgentes...!
Noche infinita y yo de tu brazo
mecidos por las estrellas.
*
¡Cómo le pido a la poesía música,
cómo a la música le pido poesía...!
Así están mis manos trémulas
en la inmensidad azul de tus cabellos...
*
He estado dentro,
y dentro siempre es
de noche, y la noche es para siempre...
Hasta que pinté un sol
en mi ventana de noche,
un sol dentro.
*
Hay un sol grande y redondo arriba
yo solo y frío en la punta de los dedos
secos los ojos de no mirar
el río de sangre bajo la puerta grande.
*
Bajando la calle
el miedo en mi acera
viene hacia mi, cruzo
allí donde el miedo
da paso al silencio
que hiere de muerte.
*
Cada media hora
Vuelvo
adonde estaba antes.
Y sólo cambia el sol...
Fulgor y penumbra, canícula y frío
cada media hora
sucesivamente.
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