Llueve en lo oscuro, lluvia lenta cae
de mis ojos de cristal quebrado.
Ya se precipita en esta noche
-suelo, llanto, árbol, recuerdo...-
el fulgor cálido de los reflejos
menguantes veloces sangrantes...
Solo queda esa triste mañana
y una tenue luz nocturna.
*
Yo solo miro tus manos.
Estoy mirando la lluvia y el dolor
en tus manos...
Solo tus manos y la broza
entre los dedos
de tus manos sangrientas...
De entre mi rostro tus manos
siempre lirios y violetas.
*
Cómo saber que
si yo miro ella está mirando,
si río lo ríe, si lloro lo llora...
Saber, solo saber que
si yo quedo ella queda allí,
allí donde la nada.
*
Quedando fuera en el frío
miro adentro lo tibio dejado
y bebo en lo amargo
tus palabras, tus risas... tus
esperas. ¡Oh ven, llévame ahora
y arrebátame este licor
que me está embriagando
de llantos!
*
Camino gris asfalto calle frío
húmedo convexa inabarcable
ángulo esquina que sueña un sol
descanso en cadencia rota grave...
Solo ecos de una nota al aire...
*
Pasos inciertos, camino de espejos
de los ayeres rotos...
Esquinas tumbadas en tus brazos deshechos.
Olas grises y amarillas me revuelan otra vez
en la ingrávida luz inasible de tus ojos.
*
Oh dulce otoño de bellos celajes
y tardes decadentes eternas...
Muéstrame Oh decreciente otoño
en la caída de las hojas de colores
la longitud precisa que separa
en incierta distancia insalvable
la cruda tristeza y la sola melancolía.
*
Otoño, aun más el dolor invade mi alma.
Quiero gritar, más lejos que tu eterna imagen,
acariciar la luna toda en su blancura
en la penumbra del misterio de tus ojos.
¡La soledad exaltiva, melancolía...!
...Caen en la abulia las hojas secas del otoño.
*
La vida como un vibrato
eterno... buscando el equilibrio
como los astros en el universo.
Como tus ojos son lunas
que se alejan y vuelven
y se alejan...
de este ego que se apaga
en la oscura inmensidad de tus reflejos.
*
Y estaré allí
donde asir las hojas
grises de nuestros otoños
en todas tus estaciones,
en todas tus dimensiones...
*
Aléjame el tormento,
llévame allí donde el agua...
Allí donde tu abrazo me quepa
en la presión justa
para que no se me escape el alma...
*
El día que llegó tras el mañana,
la erguida flor al sol inmarcesible,
las sombras de la noche, tu llamada,
la hirsuta soledad, irreprimible.
La estela del saxátil enemigo,
la lluvia en el cristal de tu mirada,
el eco de tu voz, ya tan callada,
¡el hado del amor está conmigo!
*
Fuera miel, miel de alabanzas,
miel de caricias.
Fuera hiel, hiel de dolor,
hiel fuera lágrimas.
Yo no vi nada
más que caricias,
pero mi alma era hiel,
mi corazón de miel enjugaba el dolor
y te quería.
*
Cómo quebrar la luz
de este macabro cristal velado
ya, esta concepción ruinosa
de lo que es y no es
pensado por el alma mortal
como asfixia en aire viciado
como oclusión inconclusa...
Pensar fuerte la rotura
pronta elíptica ácrona final
hacia el hueco intrépido
único universal.
*
Comer sin ganas,
beber sin ganas,
reír sin ganas,
amar sin tener ganas de mirarte a los ojos
en la profundidad de los recuerdos.
*
Desistencia y melancolía.
Mano que se aparta en su misma búsqueda.
Sopor. Sopor y sueño.
Conformidad de pies y cabeza
irrealizable y cierta.
*
Otoño, dolor en el alma,
aguada fría y aurora vacua.
Pliegues ocres
¡Oh otoño helado...! Amores
tibios idos con el viento que secó
mis ojos.
*
Camino piedras sangre ortigas,
tormenta unilateral frío dolor sucesivo,
solo abajo pienso y no pienso
un círculo desde la punta de mis dedos.
*
Oh noche añil que empapas
los élitros de mi corazón en fuga,
Oh brisa de ayer que meces
abrazos hoy en plenitudes
vacías de tiempo y espacio.
*
Hoy te vi partir hacia el mar
pensando por qué huir,
solo escapar cuando el viento
te llevaba huyendo,
solo allí te fuiste donde el agua...
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