Vivir intensamente. Y ahora.
Los cuerpos van cayendo. Muertos.
Hiel. Azufre. Solo sombras en la pared amarilla.
Maldita sombraluz que queda.
*
...En ese instante en que mi universo eres tú,
quedo inerte en tus manos.
Yo la hoja seca tú el viento,
yo la arcilla tú el alfarero, yo...
*
Hondo estero álveo seco tus ojos
manco espasmo grieta inalcanzable
vibrátiles labios secos de fluxiones
de la nieve que no alcanzó tu pecho.
*
Solo me enfrento a la lluvia,
desde la química inexacta todo es agua,
en el espectro visible e invisible,
¡yo solo me enfrento a la lluvia...!
*
Una luz tenue, hay un libro una luz y un sendero,
una palabra una luz y una sombra
oscura como es oscura
la inmensidad oscura de tus ojos.
*
Amanecer y sombras -ayer mañana- solo
tu aroma permanece: sueño arrebatado amputado
didáctilo frenético inasible mudo seco llanto grito solo.
*
Cantos hieles tentáculos metales
desmitrada risa llama ayer vientre desdeñado
hoy solo grito ahogado en las luces amarillas
bajo tus sombras.
*
Silencio, el tiempo...y de repente
tu voz quebrada resuena por los celajes
que sueñan las auroras polares
que ocultan la noche infinita.
*
¿Por qué tú no? Si yo estaba ayer
como hoy contando hojas de otoño en tus manos,
enjugando el rocío en tus mejillas,
¡gritando a la luna sola!
*
Ájame el alma, revuélveme impía la esencia,
arranca a jirones mi yo desechado en los abismos
más profundos...luego despiértame en tus brazos.
*
Las sombras revuelven los pasos;
yo corriendo hacia dentro donde ayer soplaba
la grieta de luz ínfima mis dedos exhaustos
la sangre conocida.
*
Volver, el regreso, llorar, la lágrima
sólita adhiriéndose a los pliegues de tus mejillas
separadas por mundos dicotiledóneos inmarcesibles.
*
Hacia las estrellas, en órbita, el ave que olvidó
recordar otea vagas luces en la espesa niebla,
donde se revuelven las noches difuntas.
*
Sentado en la silla con tres patas hacia arriba
la tinta desparramándose insostenida de nubes
huyentes de los pies que asen relojes vueltos.
*
Empujando mis ojos cóncavos
la encrucijada atrás insuperada en la duda
goteando las ondas tiples resonantes
espejos reflejos destellos noche.
*
Viviendo en mí y yo muriendo y
tú siempre quedas suspirándome un recuerdo
inmarcesible de faz de otoño y lirios fragantes.
*
Se retuercen en nudos
asiendo yente lo tibio
llorándome vacilantes las hojas
pendientes de mares inesperados
lejanos gélidos de estíos rotos.
*
Subiendo las arenas de una duna inasible,
caigo y levanto la mirada cegado por la luna
llena tras de ti, alta y quieta que mira
sola al mar.
*
Las luces de agosto, los reflejos en el agua,
hoy sólo quiero dibujarte en la arena
tus pies descalzos y un muro mayor que no borre las olas.
*
Despierto solo y veo el arcoíris en los cristales
y me acompaña en singular rutina
y me calla los ojos de llantos cóncavos y risas convexas.
*
Lléname la luna y viérteme en la oquedad redonda de tus brazos,
vacíame la brisa en la noche y ábreme tus ojos
que quiero escuchar el mar.
*
Entre las vísceras que se revuelven lentas
fluyen asidos estíos abigarrados
a la brisa secante hacia adentro
tras ciertas umbrías de rocíos.
*
Cómo volver, sin ir, no yendo sino solo volviendo.
Quedo en el regazo solo de los bosques abrumantes
besado insistente por la umbría sola.
*
Y ya estoy lejos, y lejos y vuelo, y vuelo allí
lejos donde los celajes transatlánticos,
vuelo allende los ángulos muertos de tus ojos.
*
Cómo verter por el angosto el pensamiento
y luego precipitarse ajeno al abismo en jirones
y gritos y llantos huyentes de un solo lo siento.
*
No pensar,
no el olvido sino solo no pensar…
Estar donde se remansa el viento y no pensar
el rocío de la mañana sobre las caléndulas eternas.
*
Sombras hieles de cristal blanco y sangre
vierte el cosmos pulsante de revuelta de milenios
todo por el ojo pensante y pronto perecedero.
*
Llévame al agua,
empápame en la brisa de tus silencios,
sortéame en los pliegues de hojas trémulas
en la mañana
tras el inasible aguacero.
*
Desde el ángulo rompe la luz en tricolores
hacia adentro en lo sucesivo se revuelve estrépito
de mares forzados contenidos de sombras.
*
Entre las horas me llevas,
entre el dolor y tus lágrimas,
allí estoy yo entre los gritos de los niños
en la eterna madrugada.
*
Al abrigo del camino incierto se va desnudando
en pedazos el tiempo inmenso que quiebra
el tiempo breve que se vierte en jirones inasibles.
*
Reptando en la confusión no obtengo
el abrigo de este suelo frío en hirsutas paredes
humectantes acosado por las intemperies sabidas eternas.
*
Llegando allí desde tus ojos,
mecido en vientos desorientados llego hasta el remanso
de un lago turquesa que sueña
tormentas y abismos.
*
Vuelo a través de donde el sol se espera,
oteando ingrávido paletas de colores revueltos de luz
tendiendo a caer en todas tus dimensiones.
*
Estrellas inconclusas se revuelven por los ojos
que derriten impíos el acero que me baña
las eternidades de los ecos de los ayes saxátiles.
*
Ojos bajo un sol cerrado,
atávica brisa en auroras menguantes,
llantos desabridos en brazos de mares
de mundos rotos de sueños desconsolados.
*
Avistando ese dios en lo lejano,
dentro en lo profundo solo quedo.
Envuelto en mí, gozo ya
en el horizonte incierto de sucesos de tus ojos.
*
Viniendo desde dentro,
llego ya aún sin estar aquí del todo,
y con esta parte insuficiente, asiendo
el resto me voy enamorando
solamente.
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