02/09/2022

Poemas lejanos

 

 

Las estrellas, la luz, tus ojos descansados.

Mis manos están tranquilas, y tú en el cristal

de los charcos de las lunas pisoteadas.

¡Maldita ola que no volverá al mar…!

Otra que llevo conmigo, que viene

a romper en las islas inhabitadas.

Eco eterno de estíos de llantos.

Llueve en lo oscuro. Fútiles papeles.

Saxátil melodía accesible para el viento desequilibrado.

Demora de una paz inacabada

para un fin de mediodía.

                                               13-1-03

 

 

Pasa una mujer,

un sueño pasa.

Como gaviota herida

en la tempestad

cae la mujer en un rincón

húmedo como el mar.

El viento acosa sus alas blancas.

Las ondas mecen un sueño,

sueño que es hiel

en la tiniebla de un insomnio

que su quietud no desbrozará.

En la espesura mueren gaviotas,

quedan plumas blancas...

La mujer las recibe a lo lejos

solitaria, misteriosa;

tocando las plumas ensarta guirnaldas

de colores confusos en la extensa frialdad de la noche oscura.

Las plumas son ahora flores,

y las flores, como alas,

la vuelan al infinito, claro y azul,

vivo tras la muerte de un sueño,

sueño que sueña

en una esquina (cae una flor deshojada).

                                                        1997

 

 

El rayo de luz prístino conoce

el monte mayor de la serranía.

Descubre los líquenes escondidos

bajo las alburas del infinito

que adulan la belleza de la aurora.

El valle en la bajura luce verde,

sabe verde oscuro en la eterna umbría,

siente celos del arco iris que pinta

el cristalino, que pasa suntuoso

cuando el sol asoma tras la tormenta.

Pero el hombre desdeña su belleza

ante la voluptuosidad inmensa

que le hace pequeño como una brisa;

cree que su dios es mayor (que él lo es)

y prefiere vivir con lo que él crea,

pensar en un dios que le da el poder...

Mientras el tibio y frío sol de invierno

va ocultando su magia por las cumbres

anunciando una larga madrugada,

cuando el susurro del agua entre sombras

conduce a los pájaros a sus nidos

y las gotas de rocío comienzan,

implacables, a teñir el paisaje

de un brillo sutil que verá la aurora,

calando las antiguas rocas acres

destrozadas por la humedad constante

que la penumbra siempre les depara.

Al fin la luna... que también conoce

el monte mayor de la serranía.

Toda luz, repulida, blanca luz,

pasea por el cielo mientras admira

lo que sin ella no existiría;

besa de mañana, de despedida,

y da vida a un rayo fúlgido al alba.

                              (Poema inspirado en el entorno del embalse de La Minilla (Sevilla)) 10-1-97

 

 

Hoy quiero estar

allí, donde pintas tu risa,

en ese lugar nuevo donde me amas,

colmara mi dolor tu dulce llama

viva y fugaz; cuando te ruborizas

me interroga el malva de tu sonrisa

y no soy yo, soy más pequeño;

callo en mi dolor, renuncio al sueño

y tú me miras y te vuelves,

te vas de mí, te regocijas

en tu amable juventud; entonces duermo

entre fantasmas que atavían mi esperanza.

                                               7-6-01

 

 

Coloridos sauces grises

que pueblan los caminos

de mis pensamientos;

sus pálidas hojas

ensombrecen

mis sentimientos.

Veo luces a lo lejos,

entrecortadas en rayos fugaces

que me abrasan por momentos,

y no puedo vivir si no los siento.

Ahora el viento...

Golpea las ramas, caen las hojas, la luz me invade

y no hallo oscuridad donde ocultar la vergüenza

que no tengo, pero conozco.

Así cuando lo la tengo más la siento, quiero y odio.

Por no estar en mí me abandona

en suspiros de amos incierto;

como sauces pálidos en mi camino,

como grises hojas de mis lamentos...

Coloridos sauces grises

que pueblan los caminos

de mis pensamientos...

Muero allí... y sigo siendo.

                                   8-95.a

 

 

Diviso en la negrura sauces en el cielo,

escucho canciones en la arboleda inmensa,

siento la humedad del eucalipto distante,

gotea de muerte este agosto ensangrentado...

 

La luz es esperanza y espera de alba

mientras mi corazón sufra cada segundo

sobre este papel, bajo esta luz que se apaga

como mi vida se acaba, tibia de azul.

 

En este arco iris decreciente me detengo

mirando otra vez el pasado que no pasa,

mostrándome aún más este dolor que queda

para que nunca aflore un nuevo sentimiento.

 

El amor (me pregunto si estará en lo cierto)

resonará en mí como ruido de carruajes

para mi lucidez, entre la niebla espesa

que miro con descanso y es inalcanzable.

                                               9-8-01

 

 

El sol se asoma despacio,

tan despacio

que mi piel se estremece ante su presencia.

La noche ha sido larga,

tan cruel

que ahora sí descansa en paz mi alma;

hoy no tengo lágrimas.

Ya siento la risa de la mañana

y río yo, de mañana, con los pájaros,

y me sorprende el canto de las hojas

verdes, tan escasas, tan brillantes;

quiere el viento al sol que ha reparado

hoy sí (y sin desprecio) en ellas.

Un segundo de amor, un rayo de luz fúlgido...

¡Qué gran motivo de vida! Se va

de nuevo la vida. Muerte por dolor

como excepción y testigo, queda el vacío

que da pleno sentido a la existencia.

                                               27-9-01

 

 

Mi Punta, de emoción y sortilegio,

colores pequeños como una ola

que limpian el el alma y el corazón

Mi Punta Umbría desfallece en otoño,

muere a los vientos del invierno frío,

cruel, salvaje y libre de nostalgia

para besar el cielo en primavera

para que el sol quiera a sus pinos verdes.

Verde, y azul, ella engendra el estío

que ve luz blanco como la gaviota

que tantos sueños me regaló al alba.

Alba gaviota... Hay silencio en mi alma.

Y en la quietud te veo nacer sencilla

de las estrepitosas aguas dulces

de mi ría de lodo y sal y esperanza,

pasión que dio la pena mía aquí,

ahora, en la distancia, a esos bellos

recónditos parajes de mi infancia

donde el corazón llora mares de esperanza

y un barquito velero por el cielo  

navega al suroeste en la mañana

y los calma.

                                               2-98

                              

 

                               “... Allí estará temblándome el envío

                                              de lo que no me llega nunca de otra parte...”

                                                                                                     JRJ

Miraba yo para ser como la luz de tus ojos.

Miraba yo y me temblaba la luz en mí, de tus ojos.

Esa luz se fue de mí y está en el cielo,

me dejó la luz de tus ojos y ahora está en el cielo.

Tu luz en mí, de ti, voló al cielo para ser una estrella de luz.

Princesa henchida de luz, que tiembla

como ahora me tiembla una luz como tus ojos.

                                                                       11-3-02.b

 

 

Cauces de ríos,

amores míos.

Tormentas en silencio...

Sopla el viento al tiempo

que no me has de amar.

 

Bosques abrumantes,

espesores radiantes.

Gotas del tormento...

Cae lo azul del cielo

en el atardecer de tu mirar.

 

Ensimismado en el recuerdo

del goce de tus intentos

duermo en la cárcel de tus besos

aunque la noche y la lluvia

no me pueden despertar.

 

Consternado en el latir,

en el sudor, ya creo morir.

Renacer en tu mirada

sin saber que ésta es la daga

de mi vida y mi sufrir.

                        12-95

 

 

He llegado a ser un dios y entre los dioses, pequeño, he alcanzado a ser todo esto: toda luz, toda sombra; y entre la luz y la sombra todo nada, nada. El sentimiento es triste, pero más triste es la ausencia de sentimiento; es tan triste que ni triste es, es nada. Mientras estaba en la luz, todo era luz: rostros luminosos, lucecitas de luz a mi alrededor y canciones de cuna para niños grandes con su repetitiva melodía. Sólo risas y exaltación, todo colores e inspiración; un trocito pequeñito de cielo. Mas cuando estaba en la sombra todo era penumbra, no había luz: negrura de rostros desfigurados y canciones fúnebres para niños pequeños que montan en un tiovivo de caballitos muertos en la madrugada fría y eterna de los tiempos sin luz. Y ahora, que no hay sentimiento, no sé si es luz u oscuridad lo que siento. Y no quiero sentir si sentir sea sólo gozo y lágrimas; no quisiera vivir así, para sufrir, para disfrutar lo que sufrí antes prefiero ser nada, que no es morir. El sustrato de mi consonancia, puro y libre, quisiera así vivir.

                                                                                                          22-7-98.a

 

 

Negra torre,

luna llena,

la guitarra que lloraba

calla.

Agua verde,

voz quebrada,

el jazmín en algún parque

canta.

Ya amanece (Sevilla).

                                   24-7-96

 

 

Guardaré esta luz entre luces de cristales,

callaré para observar en medio del ruido,

pediré una y otra vez aquella sonrisa

que me dio el hombre, el mundo, todo el universo.

 

Recordaré lo que sufrían ante mis ojos

las olas del mar en su búsqueda de playas,

Las aves del campo a sus nidos perdidos

lloraban, oteando las lápidas confusas.

 

Esperaré que los sauces alcen sus ramas

cada vez más hundidas en el lodo seco,

querré el aroma del eucalipto en mis playas

donde el lince vaya a jugar con los jureles.

 

Mira el sol entre las copas verdes, ¿lo ves?

¡Se hunden mis pies en estas arenas blanquísimas!

                                               15-4-02

 

 

Hace frío.

Nacen gotas en la tarde

de mis ojos, muere el día.

Cae la noche, noche oscura,

noche cálida en tu cuerpo,

como luna, inmensamente

menos clara que es tu cara,

más serena es tu mirada

que reflejos sueñe el mar...

de la luna.

                        19-8-96

 

 

El papel se ha manchado de café

y la barba duerme sobre la mesa

mientras un lápiz roto se da cuenta

de que el reloj de pronto se ha parado.

Y un grillo que volaba se ha posado

sobre el papel, tapando una palabra;

al despertar el poeta, con la mano

sin querer hace un gesto y lo mata.

Observando allí el insecto estrujado

toma el lápiz para anotar un verso,

pero estando quebrado éste, no escribe

y en su enojo lo rompe en mil pedazos.

Y sucio de café y madera y grillo

mientras cita palabras toma un folio,

y orgulloso de escribir a su antojo

cuando termina al sueño se abandona.

                                   9-9-96

                       

 

                                        Canto de desesperación (¡que traiga un eco de esperanza!)

 

Quisiera el viento ser yo,

quisiera yo ser el viento.

¡Qué planeta más oscuro

 habito yo en silencio...!

Quisiera yo ser un dios

como Dios es el viento,

como fuego en mi alma

que el amor desentona

en la penumbra, mi silencio...

Mi dios habita en el tiempo,

donde guirnaldas en flor

susurran el idilio

de mi ausencia, queda el viento...

Donde el eco de su voz

acosara mi amor,

donde mi amor lo pierdo.

Quizás fuera mi temblor

de lo que no fui yo, el viento,

sea ahora mi silencio,

lágrimas que lleva el viento

que soy yo; veloz miento

para alegrar mi corazón.

Quede mi alma en silencio...

                        21-3-97

 

 

¿Dónde estaba yo ayer

cuando ayer es mañana?

Y zozobra la vida

en pesadez de formas...

Anónima vergüenza.

                        28-5-02

 

 

Hoy vuelvo a estar donde los sueños se escaparon,

estoy de nuevo libre en libertad perdida,

loco de amor como de sombras, también ávido

de la naturaleza del sol que agoniza.

 

Nieve que cayera en la eternidad de mi alma

jamás mataría el hado albar de mis sueños,

no resurgirían los ababoles del cieno

que defequé postrado, si no viera el alba.

 

Una palabra harta de fonología

aun es más amable en la risa y sin engaño

como la aurora siempre lejana y hermosa.

 

Una caricia, un susurro que pondera

la vida de la vida también clareará

el ocaso rojigualda que nos espera.

                                               3-6-02.a

 

 

Hoy quiero ser como el verde ciprés adonista de lágrimas. Hoy quiero ver lo que el viento no ve en su huida constante. Hoy una voz me quiso susurrar, y una mano quiso tocar mi alma, y no escuché. No imprecaré, aunque quisiera gritar, al hombre de este día, ese hombre no seré. Seré el silencio, el arco iris fugaz que calma la tormenta, la explosión de luz que decolora el alma, que ve el corazón morir. La quietud más rebelde, la sombra más insolente yo seré; asumiré las alegres miradas grises en su vigilia más precoz; al alba las escupiré con el odio más profundo que sepa conocer. Y su luz destrozará las sombras, desbrozará el cariño que la distancia mata, y el sol dará luz al beso, a la mano, a la mirada única del hombre siendo amor, siendo uno.

                                                                                                          8-4-97

 

 

Ya trae el viento

el verdear temprano de la mañana.

El cierzo y el mar, el mar.

No vuela la gaviota de ayer

todavía.

Se quiebra el cristal del mar

en el inescrutable paso de la vida.

                                   25-7-02.a

 

 

Si embriagado de amor me llegara la muerte,

¿qué me quitaría la resaca de la vida,

qué dulce bálsamo colmaría mis entrañas

del corazón al alma, del alma al deseo?

 

Si de dolor ahíto mi vida se fuera,

¿qué mal en conciencia tendría yo por pecado,

qué fuego eterno me fustigaría el espíritu

desde el sopor sabido hasta la vigilia?

 

Si en un remanso de paz por siempre durmiera,

¿Qué avidez de luz, de tranquilidad yo ansiaría,

qué publicidad de tinieblas, no de gozo

me exhibirían para echar en falta mi cuerpo?

 

Preguntas sin respuestas; no es más la respuesta

que el tiempo de vida del pensamiento humano.

                                               25-8-02

 

 

Hoy volvieron a mis ojos

los lamentos y los gritos de los niños

que, robados de su felicidad

fueron arrebatados de su mundo verdadero.

 

Hoy desperté del sueño en la vigilia

y mis manos, temblorosas por el miedo

siguen perdiendo sudores de ayer

en un intentar renacer de las tinieblas,

en una fuga de mares hacia adentro

como recogedoras de hojas del otoño.

 

Ilusión perdida en tus ojos perdidos,

velo en la mirada (otros ojos

abrasan el aire de mi boca llena)

aun tejido desde mi alma

como hímen hacia fuera de mi juventud

pasada en capullo hermético.

 

Risas de colores de llantos

aún me saludan en la medianoche.

La brisa está viciada en la mañana,

las hojas se revuelven en los árboles

para no ver más de mí que las miro,

que las quiero sin llegar nunca a amarlas.

 

Sin amor y sin dolor, sin nada

me llega un temor

y se aleja sin apartar la mirada.

                                   27-8-02

 

 

Tiempo despreciado y elocuente;

ríos que braman hacia el mar

oscuro y seco de tus ojos,

mano de plumas sopladas

por la mano de carne,

canta el oboe melancólico

en su sola habitación vacía

donde anochece de mañana;

cae la puerta por la ventana

y alada se pierde hacia arriba.

Dentro hay un sol pintado

en las paredes, con tu risa.

                                   3-11-02.a

 

 

Caigo en un cuarto diminuto,

sueño una puerta muy grande,

el azar la abre

de un breve chasquido;

muestra lo que miro,

si veo uno es grande.

Trozos pequeñitos

para mi cuarto diminuto,

pero me sobra lo grande

cuando la puerta ha desaparecido

y lo que queda de mi cuarto se han comido

unos bichejos pequeñitos

de cabezota grande

rayados, sin ojos, malolientes...

¿Y qué hago yo ahora con mis pedacitos?

                                   11-12-96.a

 

 

Otoño, hoy el dolor me invade el alma.

Otoño, ¿cuánto tengo que decir?, ¿más preguntar?

Hoy me hablará la aguada de la aurora

(llanto del alma vacua) que empapará mi rostro

y en cada pliegue de mi cara sabrá

lo que yo he sabido, lo que he conocido

que ahora me devuelves, Oh estación amada

en esta mi plegaria, por ti siempre inacabable.

                                                           9-10-02

 

 

Hoy estoy allí en el mar, en la rosa,

en los ojos del viento desesperado;

de espaldas al sol me abrasa la luna

desde su cara oculta.

 

La intención, el olvido, el amor

son un todo en el recuerdo solamente.

Satisfacción; hoy hastío en la conciencia.

Amor ayer, amor. Luego miedo, miedo

en el acto y la palabra, no en la mirada.

 

Y en la boca prende la chispa amarga

calcinando el alma, mi alma

cada vez más lejos de su nombre.

                                               15-12-02

 

 

Las flores se marchitan olvidadas

y en su orgullo,

las flores quieren gritar,

pero el mismo grito tapa la boca

que ha de gritar, boca invisible.

El dolor se hace insostenible

y su breve quietud inevitable

desprecia su belleza,

ahoga su inocencia

que reclama el calor que les da vida.

Las flores se mueren y es mentira,

no es verdad que se posó la vida

sobre la voluptuosidad de su apariencia;

quizá fuera la fulgencia de sus colores

vana presencia para que llorara,

la madrugada, otro día gris

lágrimas que cayeran sobre ellas,

y entonces no fuera

el rescoldo de cenizas y hollín

la razón de su existencia,

fuera sin embargo la lágrima

que a cada hoja quema,

que mientras caiga sobre ellas

despierte quizá su inocencia

que es su belleza, para no morir.

                                   15-12-96

 

 

Recuerdo nacido muerto miro

con distancia de palmas animosas

revuelto en tiempo tibio

de una almohada doblada

y extendida al húmeda alba

y descanso y suspiros sopesados

cuando vida en ocaso se desesperaba

por mí en un canto alegre

y paciencia de luz que sobrevenida

llegaba temprano en la noche

de ayer y ayeres acabados.

Casa de suelo hirsuto y pie descalzo

que cuelga de la silla rota;

innúmero vaho en la ventana.

Luz del mundo traslúcida.

La joroba del flexo me mira,

la bombilla entiende el silencio

de mi reloj que no calla.

El tiempo es viento que pasa

por todas mis hojas asidas

a una estación y media

de otra de cuantos días

sólo llueve en los que no llegan.

Mano que acaricia a mí la mía

en paz olvidada y afectada

del que hurta soledad del solo

y miedo perdido en el bolsillo

que cae desnudo y tintinea

en el techo del de abajo.

Mal corrido en estas tintas

en único nombre de trazos

de deshechos esparcidos en conciencia

y nueva soledad entretenida

en un disfrute de suicidios pasajeros,

de necesidad de lo innecesario

en un bichear la inmundicia.

                                   22-12-02

 

 

Hoy tengo llantos en mis manos.

Necesidad que impera.

Fuga de luz que ha matado.

Mal presagio con desdén.

Herrumbre sobresaliente.

Caída. Jirones ensangrentados.

Cuerpo que va destrozándose.

Cremallera. Precipitación. Desgarro.

Hilo suelto. Títere. Aspavientos.

Estalla el globo rojo del niño.

¡Pum! Se pega en la cara el ruido.

Lluvia fresca. Monotonía.

                                   22-12-02

 

 

Ojalá yo fuera luz

para alumbrarte en las sombras,

ojalá que el cielo azul

bese tus ojos al alba

y envuelva tu cuerpo en tul.

Ojalá que tus palabras

callen el ruido constante

que invade mi alma.

Ojalá que tus caricias

calmen el ansia latente

de mi nostalgia...

Seas tú el viento, yo la llama.

                                   19-6-97

 

 

Dolor, piedra en la mano,

refugio en la cabeza,

títere deshilachado,

sangre, hulla, suelo,

mano, guante, ojo,

miedo, vuelta, calor,

jadeo, silla, ruido

negro, luces.

            20-12-02

 

 

Hoy he cogido el sol con una mano.

Tiembla en el cenit el sol con mi mano

y el gris del asfalto abajo húmedo

me quiere llorar.

Pienso en una palabra solamente;

un dibujo, un sonido infinitos.

Ella es un todo a través de mí:

calor, frío, tiempo.

                                   23-12-02

 

 

Flor de un día fuiste aquel día,

flor de gozo de mis besos,

flor de pétalos confusos

que se enlazaban al viento.

 

Tímida flor escondida

en los zarzales más bellos.

¡Tú te fuiste de mi vida!

aquel día, con aquel beso.

 

Hojas húmedas y secas

bañaron mis sentimientos,

caían del vacío del alma

que me dejó tu silencio.

 

Calma en el huracán fiero,

nada entre el todo tan vivo,

ojos secos, apagados

como un paraje sombrío.

                        10-10-97

 

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