Las estrellas, la luz, tus ojos descansados.
Mis manos están tranquilas, y tú en el cristal
de los charcos de las lunas pisoteadas.
¡Maldita ola que no volverá al mar…!
Otra que llevo conmigo, que viene
a romper en las islas inhabitadas.
Eco eterno de estíos de llantos.
Llueve en lo oscuro. Fútiles papeles.
Saxátil melodía accesible para el viento desequilibrado.
Demora de una paz inacabada
para un fin de mediodía.
13-1-03
Pasa una mujer,
un sueño pasa.
Como gaviota herida
en la tempestad
cae la mujer en un rincón
húmedo como el mar.
El viento acosa sus alas blancas.
Las ondas mecen un sueño,
sueño que es hiel
en la tiniebla de un insomnio
que su quietud no desbrozará.
En la espesura mueren gaviotas,
quedan plumas blancas...
La mujer las recibe a lo lejos
solitaria, misteriosa;
tocando las plumas ensarta guirnaldas
de colores confusos en la extensa frialdad de la noche oscura.
Las plumas son ahora flores,
y las flores, como alas,
la vuelan al infinito, claro y azul,
vivo tras la muerte de un sueño,
sueño que sueña
en una esquina (cae una flor deshojada).
1997
El rayo de luz prístino conoce
el monte mayor de la serranía.
Descubre los líquenes escondidos
bajo las alburas del infinito
que adulan la belleza de la aurora.
El valle en la bajura luce verde,
sabe verde oscuro en la eterna umbría,
siente celos del arco iris que pinta
el cristalino, que pasa suntuoso
cuando el sol asoma tras la tormenta.
Pero el hombre desdeña su belleza
ante la voluptuosidad inmensa
que le hace pequeño como una brisa;
cree que su dios es mayor (que él lo es)
y prefiere vivir con lo que él crea,
pensar en un dios que le da el poder...
Mientras el tibio y frío sol de invierno
va ocultando su magia por las cumbres
anunciando una larga madrugada,
cuando el susurro del agua entre sombras
conduce a los pájaros a sus nidos
y las gotas de rocío comienzan,
implacables, a teñir el paisaje
de un brillo sutil que verá la aurora,
calando las antiguas rocas acres
destrozadas por la humedad constante
que la penumbra siempre les depara.
Al fin la luna... que también conoce
el monte mayor de la serranía.
Toda luz, repulida, blanca luz,
pasea por el cielo mientras admira
lo que sin ella no existiría;
besa de mañana, de despedida,
y da vida a un rayo fúlgido al alba.
(Poema inspirado en el entorno del embalse de La Minilla (Sevilla)) 10-1-97
Hoy quiero estar
allí, donde pintas tu risa,
en ese lugar nuevo donde me amas,
colmara mi dolor tu dulce llama
viva y fugaz; cuando te ruborizas
me interroga el malva de tu sonrisa
y no soy yo, soy más pequeño;
callo en mi dolor, renuncio al sueño
y tú me miras y te vuelves,
te vas de mí, te regocijas
en tu amable juventud; entonces duermo
entre fantasmas que atavían mi esperanza.
7-6-01
Coloridos sauces grises
que pueblan los caminos
de mis pensamientos;
sus pálidas hojas
ensombrecen
mis sentimientos.
Veo luces a lo lejos,
entrecortadas en rayos fugaces
que me abrasan por momentos,
y no puedo vivir si no los siento.
Ahora el viento...
Golpea las ramas, caen las hojas, la luz me invade
y no hallo oscuridad donde ocultar la vergüenza
que no tengo, pero conozco.
Así cuando lo la tengo más la siento, quiero y odio.
Por no estar en mí me abandona
en suspiros de amos incierto;
como sauces pálidos en mi camino,
como grises hojas de mis lamentos...
Coloridos sauces grises
que pueblan los caminos
de mis pensamientos...
Muero allí... y sigo siendo.
8-95.a
Diviso en la negrura sauces en el cielo,
escucho canciones en la arboleda inmensa,
siento la humedad del eucalipto distante,
gotea de muerte este agosto ensangrentado...
La luz es esperanza y espera de alba
mientras mi corazón sufra cada segundo
sobre este papel, bajo esta luz que se apaga
como mi vida se acaba, tibia de azul.
En este arco iris decreciente me detengo
mirando otra vez el pasado que no pasa,
mostrándome aún más este dolor que queda
para que nunca aflore un nuevo sentimiento.
El amor (me pregunto si estará en lo cierto)
resonará en mí como ruido de carruajes
para mi lucidez, entre la niebla espesa
que miro con descanso y es inalcanzable.
9-8-01
El sol se asoma despacio,
tan despacio
que mi piel se estremece ante su presencia.
La noche ha sido larga,
tan cruel
que ahora sí descansa en paz mi alma;
hoy no tengo lágrimas.
Ya siento la risa de la mañana
y río yo, de mañana, con los pájaros,
y me sorprende el canto de las hojas
verdes, tan escasas, tan brillantes;
quiere el viento al sol que ha reparado
hoy sí (y sin desprecio) en ellas.
Un segundo de amor, un rayo de luz fúlgido...
¡Qué gran motivo de vida! Se va
de nuevo la vida. Muerte por dolor
como excepción y testigo, queda el vacío
que da pleno sentido a la existencia.
27-9-01
Mi Punta, de emoción y sortilegio,
colores pequeños como una ola
que limpian el el alma y el corazón
Mi Punta Umbría desfallece en otoño,
muere a los vientos del invierno frío,
cruel, salvaje y libre de nostalgia
para besar el cielo en primavera
para que el sol quiera a sus pinos verdes.
Verde, y azul, ella engendra el estío
que ve luz blanco como la gaviota
que tantos sueños me regaló al alba.
Alba gaviota... Hay silencio en mi alma.
Y en la quietud te veo nacer sencilla
de las estrepitosas aguas dulces
de mi ría de lodo y sal y esperanza,
pasión que dio la pena mía aquí,
ahora, en la distancia, a esos bellos
recónditos parajes de mi infancia
donde el corazón llora mares de esperanza
y un barquito velero por el cielo
navega al suroeste en la mañana
y los calma.
2-98
“... Allí estará temblándome el envío
de lo que no me llega nunca de otra parte...”
JRJ
Miraba yo para ser como la luz de tus ojos.
Miraba yo y me temblaba la luz en mí, de tus ojos.
Esa luz se fue de mí y está en el cielo,
me dejó la luz de tus ojos y ahora está en el cielo.
Tu luz en mí, de ti, voló al cielo para ser una estrella de luz.
Princesa henchida de luz, que tiembla
como ahora me tiembla una luz como tus ojos.
11-3-02.b
Cauces de ríos,
amores míos.
Tormentas en silencio...
Sopla el viento al tiempo
que no me has de amar.
Bosques abrumantes,
espesores radiantes.
Gotas del tormento...
Cae lo azul del cielo
en el atardecer de tu mirar.
Ensimismado en el recuerdo
del goce de tus intentos
duermo en la cárcel de tus besos
aunque la noche y la lluvia
no me pueden despertar.
Consternado en el latir,
en el sudor, ya creo morir.
Renacer en tu mirada
sin saber que ésta es la daga
de mi vida y mi sufrir.
12-95
He llegado a ser un dios y entre los dioses, pequeño, he alcanzado a ser todo esto: toda luz, toda sombra; y entre la luz y la sombra todo nada, nada. El sentimiento es triste, pero más triste es la ausencia de sentimiento; es tan triste que ni triste es, es nada. Mientras estaba en la luz, todo era luz: rostros luminosos, lucecitas de luz a mi alrededor y canciones de cuna para niños grandes con su repetitiva melodía. Sólo risas y exaltación, todo colores e inspiración; un trocito pequeñito de cielo. Mas cuando estaba en la sombra todo era penumbra, no había luz: negrura de rostros desfigurados y canciones fúnebres para niños pequeños que montan en un tiovivo de caballitos muertos en la madrugada fría y eterna de los tiempos sin luz. Y ahora, que no hay sentimiento, no sé si es luz u oscuridad lo que siento. Y no quiero sentir si sentir sea sólo gozo y lágrimas; no quisiera vivir así, para sufrir, para disfrutar lo que sufrí antes prefiero ser nada, que no es morir. El sustrato de mi consonancia, puro y libre, quisiera así vivir.
22-7-98.a
Negra torre,
luna llena,
la guitarra que lloraba
calla.
Agua verde,
voz quebrada,
el jazmín en algún parque
canta.
Ya amanece (Sevilla).
24-7-96
Guardaré esta luz entre luces de cristales,
callaré para observar en medio del ruido,
pediré una y otra vez aquella sonrisa
que me dio el hombre, el mundo, todo el universo.
Recordaré lo que sufrían ante mis ojos
las olas del mar en su búsqueda de playas,
Las aves del campo a sus nidos perdidos
lloraban, oteando las lápidas confusas.
Esperaré que los sauces alcen sus ramas
cada vez más hundidas en el lodo seco,
querré el aroma del eucalipto en mis playas
donde el lince vaya a jugar con los jureles.
Mira el sol entre las copas verdes, ¿lo ves?
¡Se hunden mis pies en estas arenas blanquísimas!
15-4-02
Hace frío.
Nacen gotas en la tarde
de mis ojos, muere el día.
Cae la noche, noche oscura,
noche cálida en tu cuerpo,
como luna, inmensamente
menos clara que es tu cara,
más serena es tu mirada
que reflejos sueñe el mar...
de la luna.
19-8-96
El papel se ha manchado de café
y la barba duerme sobre la mesa
mientras un lápiz roto se da cuenta
de que el reloj de pronto se ha parado.
Y un grillo que volaba se ha posado
sobre el papel, tapando una palabra;
al despertar el poeta, con la mano
sin querer hace un gesto y lo mata.
Observando allí el insecto estrujado
toma el lápiz para anotar un verso,
pero estando quebrado éste, no escribe
y en su enojo lo rompe en mil pedazos.
Y sucio de café y madera y grillo
mientras cita palabras toma un folio,
y orgulloso de escribir a su antojo
cuando termina al sueño se abandona.
9-9-96
Canto de desesperación (¡que traiga un eco de esperanza!)
Quisiera el viento ser yo,
quisiera yo ser el viento.
¡Qué planeta más oscuro
habito yo en silencio...!
Quisiera yo ser un dios
como Dios es el viento,
como fuego en mi alma
que el amor desentona
en la penumbra, mi silencio...
Mi dios habita en el tiempo,
donde guirnaldas en flor
susurran el idilio
de mi ausencia, queda el viento...
Donde el eco de su voz
acosara mi amor,
donde mi amor lo pierdo.
Quizás fuera mi temblor
de lo que no fui yo, el viento,
sea ahora mi silencio,
lágrimas que lleva el viento
que soy yo; veloz miento
para alegrar mi corazón.
Quede mi alma en silencio...
21-3-97
¿Dónde estaba yo ayer
cuando ayer es mañana?
Y zozobra la vida
en pesadez de formas...
Anónima vergüenza.
28-5-02
Hoy vuelvo a estar donde los sueños se escaparon,
estoy de nuevo libre en libertad perdida,
loco de amor como de sombras, también ávido
de la naturaleza del sol que agoniza.
Nieve que cayera en la eternidad de mi alma
jamás mataría el hado albar de mis sueños,
no resurgirían los ababoles del cieno
que defequé postrado, si no viera el alba.
Una palabra harta de fonología
aun es más amable en la risa y sin engaño
como la aurora siempre lejana y hermosa.
Una caricia, un susurro que pondera
la vida de la vida también clareará
el ocaso rojigualda que nos espera.
3-6-02.a
Hoy quiero ser como el verde ciprés adonista de lágrimas. Hoy quiero ver lo que el viento no ve en su huida constante. Hoy una voz me quiso susurrar, y una mano quiso tocar mi alma, y no escuché. No imprecaré, aunque quisiera gritar, al hombre de este día, ese hombre no seré. Seré el silencio, el arco iris fugaz que calma la tormenta, la explosión de luz que decolora el alma, que ve el corazón morir. La quietud más rebelde, la sombra más insolente yo seré; asumiré las alegres miradas grises en su vigilia más precoz; al alba las escupiré con el odio más profundo que sepa conocer. Y su luz destrozará las sombras, desbrozará el cariño que la distancia mata, y el sol dará luz al beso, a la mano, a la mirada única del hombre siendo amor, siendo uno.
8-4-97
Ya trae el viento
el verdear temprano de la mañana.
El cierzo y el mar, el mar.
No vuela la gaviota de ayer
todavía.
Se quiebra el cristal del mar
en el inescrutable paso de la vida.
25-7-02.a
Si embriagado de amor me llegara la muerte,
¿qué me quitaría la resaca de la vida,
qué dulce bálsamo colmaría mis entrañas
del corazón al alma, del alma al deseo?
Si de dolor ahíto mi vida se fuera,
¿qué mal en conciencia tendría yo por pecado,
qué fuego eterno me fustigaría el espíritu
desde el sopor sabido hasta la vigilia?
Si en un remanso de paz por siempre durmiera,
¿Qué avidez de luz, de tranquilidad yo ansiaría,
qué publicidad de tinieblas, no de gozo
me exhibirían para echar en falta mi cuerpo?
Preguntas sin respuestas; no es más la respuesta
que el tiempo de vida del pensamiento humano.
25-8-02
Hoy volvieron a mis ojos
los lamentos y los gritos de los niños
que, robados de su felicidad
fueron arrebatados de su mundo verdadero.
Hoy desperté del sueño en la vigilia
y mis manos, temblorosas por el miedo
siguen perdiendo sudores de ayer
en un intentar renacer de las tinieblas,
en una fuga de mares hacia adentro
como recogedoras de hojas del otoño.
Ilusión perdida en tus ojos perdidos,
velo en la mirada (otros ojos
abrasan el aire de mi boca llena)
aun tejido desde mi alma
como hímen hacia fuera de mi juventud
pasada en capullo hermético.
Risas de colores de llantos
aún me saludan en la medianoche.
La brisa está viciada en la mañana,
las hojas se revuelven en los árboles
para no ver más de mí que las miro,
que las quiero sin llegar nunca a amarlas.
Sin amor y sin dolor, sin nada
me llega un temor
y se aleja sin apartar la mirada.
27-8-02
Tiempo despreciado y elocuente;
ríos que braman hacia el mar
oscuro y seco de tus ojos,
mano de plumas sopladas
por la mano de carne,
canta el oboe melancólico
en su sola habitación vacía
donde anochece de mañana;
cae la puerta por la ventana
y alada se pierde hacia arriba.
Dentro hay un sol pintado
en las paredes, con tu risa.
3-11-02.a
Caigo en un cuarto diminuto,
sueño una puerta muy grande,
el azar la abre
de un breve chasquido;
muestra lo que miro,
si veo uno es grande.
Trozos pequeñitos
para mi cuarto diminuto,
pero me sobra lo grande
cuando la puerta ha desaparecido
y lo que queda de mi cuarto se han comido
unos bichejos pequeñitos
de cabezota grande
rayados, sin ojos, malolientes...
¿Y qué hago yo ahora con mis pedacitos?
11-12-96.a
Otoño, hoy el dolor me invade el alma.
Otoño, ¿cuánto tengo que decir?, ¿más preguntar?
Hoy me hablará la aguada de la aurora
(llanto del alma vacua) que empapará mi rostro
y en cada pliegue de mi cara sabrá
lo que yo he sabido, lo que he conocido
que ahora me devuelves, Oh estación amada
en esta mi plegaria, por ti siempre inacabable.
9-10-02
Hoy estoy allí en el mar, en la rosa,
en los ojos del viento desesperado;
de espaldas al sol me abrasa la luna
desde su cara oculta.
La intención, el olvido, el amor
son un todo en el recuerdo solamente.
Satisfacción; hoy hastío en la conciencia.
Amor ayer, amor. Luego miedo, miedo
en el acto y la palabra, no en la mirada.
Y en la boca prende la chispa amarga
calcinando el alma, mi alma
cada vez más lejos de su nombre.
15-12-02
Las flores se marchitan olvidadas
y en su orgullo,
las flores quieren gritar,
pero el mismo grito tapa la boca
que ha de gritar, boca invisible.
El dolor se hace insostenible
y su breve quietud inevitable
desprecia su belleza,
ahoga su inocencia
que reclama el calor que les da vida.
Las flores se mueren y es mentira,
no es verdad que se posó la vida
sobre la voluptuosidad de su apariencia;
quizá fuera la fulgencia de sus colores
vana presencia para que llorara,
la madrugada, otro día gris
lágrimas que cayeran sobre ellas,
y entonces no fuera
el rescoldo de cenizas y hollín
la razón de su existencia,
fuera sin embargo la lágrima
que a cada hoja quema,
que mientras caiga sobre ellas
despierte quizá su inocencia
que es su belleza, para no morir.
15-12-96
Recuerdo nacido muerto miro
con distancia de palmas animosas
revuelto en tiempo tibio
de una almohada doblada
y extendida al húmeda alba
y descanso y suspiros sopesados
cuando vida en ocaso se desesperaba
por mí en un canto alegre
y paciencia de luz que sobrevenida
llegaba temprano en la noche
de ayer y ayeres acabados.
Casa de suelo hirsuto y pie descalzo
que cuelga de la silla rota;
innúmero vaho en la ventana.
Luz del mundo traslúcida.
La joroba del flexo me mira,
la bombilla entiende el silencio
de mi reloj que no calla.
El tiempo es viento que pasa
por todas mis hojas asidas
a una estación y media
de otra de cuantos días
sólo llueve en los que no llegan.
Mano que acaricia a mí la mía
en paz olvidada y afectada
del que hurta soledad del solo
y miedo perdido en el bolsillo
que cae desnudo y tintinea
en el techo del de abajo.
Mal corrido en estas tintas
en único nombre de trazos
de deshechos esparcidos en conciencia
y nueva soledad entretenida
en un disfrute de suicidios pasajeros,
de necesidad de lo innecesario
en un bichear la inmundicia.
22-12-02
Hoy tengo llantos en mis manos.
Necesidad que impera.
Fuga de luz que ha matado.
Mal presagio con desdén.
Herrumbre sobresaliente.
Caída. Jirones ensangrentados.
Cuerpo que va destrozándose.
Cremallera. Precipitación. Desgarro.
Hilo suelto. Títere. Aspavientos.
Estalla el globo rojo del niño.
¡Pum! Se pega en la cara el ruido.
Lluvia fresca. Monotonía.
22-12-02
Ojalá yo fuera luz
para alumbrarte en las sombras,
ojalá que el cielo azul
bese tus ojos al alba
y envuelva tu cuerpo en tul.
Ojalá que tus palabras
callen el ruido constante
que invade mi alma.
Ojalá que tus caricias
calmen el ansia latente
de mi nostalgia...
Seas tú el viento, yo la llama.
19-6-97
Dolor, piedra en la mano,
refugio en la cabeza,
títere deshilachado,
sangre, hulla, suelo,
mano, guante, ojo,
miedo, vuelta, calor,
jadeo, silla, ruido
negro, luces.
20-12-02
Hoy he cogido el sol con una mano.
Tiembla en el cenit el sol con mi mano
y el gris del asfalto abajo húmedo
me quiere llorar.
Pienso en una palabra solamente;
un dibujo, un sonido infinitos.
Ella es un todo a través de mí:
calor, frío, tiempo.
23-12-02
Flor de un día fuiste aquel día,
flor de gozo de mis besos,
flor de pétalos confusos
que se enlazaban al viento.
Tímida flor escondida
en los zarzales más bellos.
¡Tú te fuiste de mi vida!
aquel día, con aquel beso.
Hojas húmedas y secas
bañaron mis sentimientos,
caían del vacío del alma
que me dejó tu silencio.
Calma en el huracán fiero,
nada entre el todo tan vivo,
ojos secos, apagados
como un paraje sombrío.
10-10-97
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