Entre tú y yo hay un lago azul azul entre montañas inmensas…
Lo que ayer caminaba hoy sol hierro sangre…
Esta mañana azul ríos azul y verdes azul…
Rojo hiedra verde azul.
No quedo solo en ti azul recuerdo azul.
*
Esparcido derramado estregado
en el rincón más hirsuto de mi vida.
Los ojos como sangre en las manos
como brea caliente como piedras abismos.
¡Ven a mi, Oh barrendero universal…!
Remuéveme las almas. Las mías
y las que quedan entre la inmundicia.
Lléname tu escoba la claridad.
*
Ya no me hieras más en seguir y dejar y sufrir.
Ya no me insistas ya no me hieras
más yo quedo solo.
Hiérete los jirones la sangre los desgarros
de aquella vida tu vida mi vida.
*
Yo solo (solo) camino y veo sombras
no camino no sendero no pista que seguir
adonde acabar
este pasando absurdo matable descuartizable terminable.
*
Vago sol las manos la soledad el páramo distante…
Removiendo tierras por tubérculos.
Sangre.
En las manos hieles ojos de rocíos desarraigados.
Hundiendo canículas adonde ayeres colmados
hoy rebosados mañana revertidos.
Guantes de hoy por manos.
Manos ajadas por la misma tierra.
*
Hoy mirándote recuerdo filtrado
en esas luces amarillas agua hiel hastío…
Esas luces que se están apagando.
Luces del recuerdo, luces amarillas.
¡Oh luz que me abrasa en esta noche de sombras inabarcables!
*
Como una ballena ávida de alimentación.
Así como esa boca insaciable estoy yo
pretendiendo mis herramientas.
Solo en un espacio pequeño poder asir palabras.
Saltar sobre verbos adverbios determinantes despistados
y poder conformar dentro del caos
la vibración azul de tus ojos.
*
¡Despiértame al amanecer,
remuéveme temprano del sopor inmediato!
¡Cántame jilguero y mirlo,
Oh elévame aquella alondra de ayer hoy…!
Y vuélame allí en tus azules mañanas blancas.
*
La depresión es una habitación oscura, sin ventanas.
Húmeda, asfixiante. Vacua, inacabable.
La depresión es un silencio total
donde suena el tic tac de un reloj cercano.
Un sonido aberrante
en un compás decreciente
que nunca cesa completamente.
*
Camíname en tus espesuras
yo cayente dolor piedra tierra sal.
Claros azul, abismo hondo oscuridad.
Agitando el aire, desasido desunido descontenido
la luz queda. Se agota. La luz.
Un revuelo mortal cresta y espuma.
*
Estás viendo un páramo solitario inabarcable
y un camino sol tierra y yo explotando
corazones vacilantes entre las piedras
torpemente firmemente
soñando un final de agua.
*
¿Por qué esa luz que se revuelve
y me deja a ciegas o no me deja?
Quítame esa ola incesante que es agua
salada agria negrura luz en la mañana resentimiento…
Ya me fui de ti.
Pero hoy vuelves rigurosa lluvia de abril soledad.
*
Olvídame el olvido,
Oh olvídame en la ternura de lo inerte…
Y recuérdame el recuerdo,
Oh recuérdame
en esta breve quietud de la mañana.
*
Blanco hilos negros colgantes
piedra gris grises escapar
quedo luz abajo claroluz arriba
paro en medio piedra. Soy amarillo
o no soy gris o piedra gris…
soy al fin lo que suena
entre avalanchas
entre la inquietud de la galaxia.
*
Estoy en una quietud
condescenbrozante…
Así en un tiempo
callado luz hueco solo
adonde llegando
mañana luz acero luz
óxido luz tiempo.
*
Ayer era la luz de tus ojos.
Hoy solo quedan sombras…
Hoy solo queda
un desentimiento desafectado.
Una nube restregándose en
el desequilibrio emocional inaguantable…
¡Estoy ahora cogiendo tus manos!
Ahora estoy allí donde tu luz de ayer sol: arena blancas playas infinitas.
*
Sobre una piedra hay
púas, acero frío, amaneceres brillantes. Inconsumibles ojos
cansados rojos y grises
como imperturbables estrellas
acosadas desde lo maravillable.
Y ahora en un átomo
la muerte que es vida para
no morir no recordar
solo permanecer.
*
De un púrpura brillante
es la vida fondo gris
cielo azul arrebolado...
¿Es esta mi vida
como es tu vida esa?
En longitudes intemporales
destellos esquina silencio
ráfagas colapso mueca
una silla verde gris espera.
De mañanas que siempre
esperan.
*
Árbol recuerdos verde
sombra y abedul eternos.
Soleados páramos hoy
hojas pisadas caducas.
Brozas insólitas.
Sabores que se remuerden
oscuros como ojos claros
oscuros. Mares sin fondo.
Sin esperanza. Solo henchidos
de soledades melancolía...
infinitas.
*
Fingiendo habiendo entendido
la vida...
Asintiéndote como impávido
como miedo como ausencias.
Yo no estuve allí solo dibujo
flases. ¡No estoy ahora!
Recostado entre el tiempo
de ciertos estallidos fugaces.
Dulce melodía, silencio queda
la vida.
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