08/09/2022

El reverdecer de la memoria

  

Colisionándome los recuerdos

 en amplitudes opuestas residuándose

asimismos fugaces espléndidos inasibles.

Revolviéndome inacabables

repensados fijos inertes estáticos

lentos inabarcables...

Descompensaciones ínfimas.

 

*

 

Desconformándome este invierno incesante,

húmedo gris inacabable...

Sobrevolando estrellas hojas papeles rotos.

Cuando hoy al fin estoy resucitándome las auroras

llega desde mi el polvo la piedra la fatiga

la impaciencia. Asfixia.

Reptándome postrado en banalidad .

 

*

 

La palabra no llega y el tormento, ágil, 

calla en ola puente aurora lo que era un sentimiento.

Queda una no luz dispersa en lo perecedero;

 revueltas del tiempo, ¡Oh qué tiempo...!

Relámpagos consuetudinarios saxátiles febriles adentro.

¡Dentro ola adentro aurora!

 

*

 

Camino pendiente hirsutas rocas astillas gravidez.

Oh, cómo he posado mis cadáveres donde piso...

Cuerpos reposados.

Y ojos fijados se van pegando

a mis zapatos ya a mis pies desnudos.

Óculos en mi sexo que me miran y explotan

y se revuelven de mis pasos en fuga a ninguna parte.

 

*

 

Este otoño se va cuando

 yo mi soledad tormentas

 de cielo y grises anteriores

 y grises oscuros nuevos.

 

 Oculto otra vez bajo

 los charcos de los paraguas

 rotos. Desprendimientos

 de humedades y securas.

 

 Otoño de mis almas, otoño

 de sed confusa...

 

 ¡Oh otoño siempre espera!

 

*

 

Quedando la vida mirando tras los dedos

un ojo extraño: fijo en las luces semafóricas,

cayente hacia los ángulos del agujero

negro tremulándose supermasivo.

Supongo calma afuera, de aquella lluvia

reflejos de mi alma anegada:

hidróxidos PESADOS metales ESTANCADOS...

Corrosión.

 

*

 

Lluvias luciérnagas avisto solo la viscosidad.

Resbalándome desde adentro una sola nube de ello,

desaguándome las formas y los contenidos yo

soñando rituales sortilegios su fin.

No llega nunca.

Un fin confiado arrebatado al fin.

 

*

 

Hay un nudo un lejano negro retorcido

espiral plata sobre blanco (luz, viento, abismo, silencio...)

adonde desparrama ya irse desconfigurando

senectudes libros ojeras rotos revueltas:

nubes aranas gotas retrasadas

ruidos albares cayentes final.

 

*

 

¿Esto ha cambiado tanto en este tiempo...?

Mi dedo corazón...colgado...de esta sola percha...

Tú aquí y allí yo ausente siempre.

Tú desparramándote siempre adonde aquí yo mi sombra.

¡Oh solo sombra de pies colgantes desandados!

 

*

 

Ayer quedé solo esperando

 aquella luz remanso aurora

 ojos verdes sombríos vertiéndose

 en el tiempo ¡Oh tiempo de sol aniquilado...!

 Hoy he estado llamando a mamá

 (un mar de olas descompuestas

 no me deja llegar adonde

 se acrecienta esta dulce primavera

 en la banalidad del mal).

 

*

 

Te veo en todas partes.

 Porque te vi una vez

 ahora estás en todas partes

 para mi, solamente espero

 donde estás allí en aquella

 esquinita azul vestido azul

 mirada de inmenso cielo azul.

 

*

 

No sé cómo volver

 a mirarte a los ojos.

 Quedo viento en un mar

 de ondas inasibles.

 Impulsos y reflejos.

 Con los puños cerrados

 aun se me escapa

 el vacío de adentro

 ...Esta vida de luces y sombras,

 y sombras. Una dejación, una penitencia

 ¡Libérame el llanto,

 libérame en el llanto!

 

*

 

Entre revueltas quedo una y otra vez

en frecuencia creciente. Volver descolgándome

a través de aquella tirolina mundial; le dije llámame

cuando vuelva mamá, me dijeron papá

quédate y yo (papá) yéndome...

¡Oh niño inconformista y rabieta contenida

de abrazar el aire descontenido!

 

*

 

Exponiendo el pacto como de silencio

 ahora en actuaciones oclusivas

 distantes temerosas más hirientes

 se remarca el cauce de la lágrima

 seca de ayer. Se resiente la hondura

 (el verdecillo que nos cantaba)

 sin llegar a entender

 que todo esto se puede romper

 en cualquier momento.

 

*

 

Aterido en la crisálida sutil,

 componiendo jirones de esta

 desrealización, desempolvando

 la vida ¿propia, ajena, propia?

 ¡Fortaleza de vanidades decadentes!

 Brea Hollín Cenizas...

 Ayer. Hoy

 al fin me desayuno

 vestido con el traje azul

 que un día me regalaste.

 

*

 

Me duele el miedo, miedo

 de bienes amputados

 devueltos, Hércules no llega nunca...

 Retraído en el mal menor

 rendido ya en mar de sinsabores.

 ¡Ven rápido y arráncame el

 tormento...!

 Solo ayúdame a dejar de empujar

esa maldita puerta que no cierra.

 

*

 

A cada instante que presenta

 futuros terminados, se convence

 o se rinde deseo y final.

 Entrañas hueras miedos eximentes

 amores inabarcables desasidos.

 Resentimiento Sollozos Ausencia...

 La elección de no estar

 aquí... allí. Pertenecerse

 a una propia sucesión inversa

 interatómica.

 

*

 

En desambiguo cielo plomo árbol grieta y magmatizados táctiles...

 Entre nada y hablarse a uno solo

 me van doliendo todas

 aquellas flores marcesibles.

 Siempre ecos en el congosto

 desatinados sobresalientes

 asientes lamentos sucesivos

 en conformidad de

 la vida.

 

*

 

Solo en sólita desesperanza...

 Unos llegan, desembatidos y

 vienen de allí, de donde

 abrazar nimbos

 en rencores ellos adulantes

 desparramándose llenando mares

 de cascadas hacia adentro

 que me quisieran arrancar de este

 mi rincón verde sombrío...

 

*

 

Tengo una mesa verde

 con una pata morada

 y las demás patas verdes

 donde me desayuno

 con una lechuga verde

 y una cebolla morada.

 A veces mojo pan

 en salsa verde y a veces

 encuentro bajo la pata

 morada hojas negras.

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