21/06/2024

De la poesía moderna. Primera parte

  Cuando hablamos de poesía moderna tenemos necesariamente que estudiar e intentar comprender los orígenes del arte humano. Esto nos lleva a un viaje apasionante a los principios de la humanidad y su legado donde hacer un esfuerzo obligado para recopilar aquello que nos quisieron decir nuestros antepasados y sus motivaciones.

  Actualmente, en espera que los avances científicos arrojen más luz sobre las primeras manifestaciones artísticas, el legado que nos ha quedado ha sido sobre impresiones en piedra y tallas en hueso principalmente, que son elementos que perduran durante mucho tiempo. Si hubo registros en otro tipo de soporte, lo desconocemos. Entonces solo podemos interpretar estos elementos en su contexto histórico.

  Las pinturas en piedra más antiguas que conocemos hasta la fecha se ubican en indonesia y datan de hace 45500 años. Apenas impresiones de escenas de caza que representan jabalíes y otros animales oriundos. Estas representaciones se estuvieron repitiendo en todo el mundo con temáticas similares hasta el neolítico. También encontramos esculturas conformadas desde el paleolítico inferior de deidades y lo que se cree que fue el primer instrumento musical formado por un hueso horadado con diversos agujeros en lo que parece ser una antigua flauta datada en 43000 años.

  Pero volviendo al tema que nos concierne, tenemos que asumir que los primeros escritos recogidos -cómo no-  en piedra, datan del 3000 antes de Cristo. La motivación para imprimir y dejar sentencias escritas sería tema para tratar en otra ocasión. Solo sabemos que fueron las primeras lenguas habladas (¿escritas?) porque han llegado los registros hasta nuestros días. Quizá hubo algún tipo de comunicación anterior pero no podemos saberlo. Vayamos entonces a conocer cuándo se empleó el lenguaje como expresión artística.

  Entre los poemas más antiguos conocidos encontramos la Epopeya de Gilgamesh (siglo XXVII A. C.) que trata sobre deidades y sus relaciones con los humanos. En Oriente sabemos de la obra,  gracias a Confucio, de la poesía china de Shih Ching, más cercana a los sentimientos humanos.  Así como la sensibilidad de la poesía japonesa y las epopeyas indias, con mayor  repercusión a partir del siglo XX (más adelante hablaremos de Rabindranath Tagore).

Más allá de esto, el primer poema que marca el inicio de la antigüedad clásica, La Ilíada y la Odisea de Homero, recoge leyendas épicas similares. Con esto podemos dar un salto cualitativo al esplendor de la antigua Grecia y Roma.

  Aquí podemos destacar a Safo y su canto al amor, así como Anaceonte y Píndaro, con su exaltación de la belleza. En cuanto a la literatura romana podemos destacar, en su esfuerzo -muchas veces vano- por distinguirse de los griegos, a Horacio, Virgilio y sobre todo Ovidio, en un  intento de innovar lo que consideraban la literatura más refinada anterior, pero con temáticas aún similares.

  Observando la poesía medieval, quedamos en los escritos recogidos en los monasterios, centros de cultura, y por otra parte, la transmisión oral en forma de cantares de gesta, jarchas y otros géneros populares. No fue hasta el Renacimiento cuando se dejó atrás el teocentrismo y el hombre pasa a ser el centro del universo destacando los poetas italianos que influirán finalmente en los siglos posteriores, como es Dante en Italia, Milton en Inglaterra y posteriormente en España Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz para culminar con Quevedo y Góngora.

  El Renacimiento dio paso a la vuelta a los clásicos en todos los ámbitos artísticos. No entraré en más detalles aquí. Sí considero de gran relevancia el período romántico, como un período inacabado, con gran influencia en la poesía moderna por su rasgo revolucionario y su fijación en la libertad y sus múltiples corrientes que perduran hasta nuestros días: cabe destacar Walt Whitman y Edgar Allan Poe en EEUU, John Keats en Inglaterra y Gustavo Adolfo Béquer en España.

  Como no es el propósito de este ensayo referir una correlación histórica de todas las épocas y autores, ya que sería demasiado extenso y es algo que se puede encontrar fácilmente, voy a centrarme en el objetivo de este breve escrito, que no es más que un análisis y reflexión de la poesía contemporánea.

  Las corrientes que surgieron desde finales del siglo XIX hasta principios del XX: Surrealismo, Creacionismo, Cubismo, Ultraísmo, Dadaísmo, Futurisrmo, y más, se revolvieron hasta un saber forzar no ya el individualismo anterior, sino realizar etapas reconstruidas en un ámbito recogido e inasible. De esto, y más en una Francia convulsa de principios de siglo, disfrutamos hoy del Impresionismo y el Minimalismo posterior de la música de Erik Satie y Claude Debussy, quienes inspiraron a los poetas de los cafés franceses donde la bohemia y la absenta fluían como los licores de las deidades clásicas en un disparate de temáticas, dando libertad desde el brainstorming o tormenta (lluvia) de ideas en los años 30 hasta la composición escalar y los poemas recuperados de sentido vertical de François Villon.

  Estoy obviando el modernismo y otras corrientes literarias que no soportan este artículo, y sí me quiero centrar en la poesía actual, lo que escriben los poetas en estos años 20 del siglo veintiuno. Con esto tengo que reconocer, como buen aspirante a escritor y más en la poesía, que a pesar de haberme empapado de mucha literatura actual siempre he intentado no caer en la ya sabida pendencia. Como tendencia inevitable me excuso en este breve escrito y delego mis responsabilidades al lector, si las hubiera.

  ¿Qué estamos leyendo hoy? Estamos viendo sonetos pasados de endecasílabos a mayores, recortados, despaginados, torpemente acabados en sonoridad. Mezcla de sonetos Shakespeareinianos inconclusos. Esto solo por hablar de sonetos.

  Quizá esa literatura fracasada pariente de la corriente musical átona sin principio ni conclusiones acertadas. En el hastío de las sentencias filosóficas donde entiendo que el poeta no debe entrar… ¿Esto es lo que podemos alcanzar? ¿Y aún más lo que más sangra más se nos revuelve con las redes sociales? ¿Estamos repitiendo lo que una inteligencia artificial puede hacer incluso con más concordancia, en este modo concluso?

  Creo que ahora tenemos la oportunidad, mejor que en el pasado, de hacer poesía libre como humana siendo esa duda de la mortalidad, el amor y la inconsistencia.

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