02/07/2024

LA FORMA ASTRAL. PRELUDIO.

 

LA FORMA ASTRAL. PRELUDIO. PRIMERA PARTE.

 

El relato que voy a compartir es totalmente real. No es invención. La motivación para escribir esta experiencia no va más allá de mi necesidad de intentar buscar respuestas que a lo largo de treinta años no he podido resolver adecuadamente, a pesar de investigar tanto en la literatura disponible como en otras fuentes menos contrastadas y así vivo hoy en día sin una explicación coherente con lo que se supone que tenemos que comprender en la coherencia.

Voy a empezar narrando mis primeros contactos con la Ouija (ya más adelante os daré mi opinión). En mi temprana adolescencia, como muchos de mi época y un poco por moda, coqueteé con la tabla de letras y el vaso de cristal que se movía violentamente por una supuesta entidad ajena: fallecidos, espíritus, entes astrales, etc. Nada de eso era ni es.

En una ocasión llegué a experimentar en solitario y fue bastante chocante: un supuesto diablo señor de las tinieblas me invitaba a regalarme todos los placeres humanos a cambio de que me quitara la vida. Incluso me presentó a mis seres fallecidos que me hablaban y me instaban a reunirme con ellos inmediatamente. Estos supuestos familiares conocían todo lo que yo sabía e insistían en las bondades de aquel supuesto mundo donde se encontraban. A pesar de mi juventud entendí que aquello no tenía un sentido lógico y me aparté y no volví a la Ouija.

Lo anterior solamente ha sido una breve aproximación al mundo extraño que no podemos controlar pero existe aun en nuestra mente como una peligrosa aproximación atávica hacia el desconocimiento que un día seguramente la ciencia resolverá.

Pero hay vivencias que nos llevan a entender lo que es el presente consciente y quizá no sea éste sino otro y estemos viviendo en un sueño inducido por algo o por nosotros mismos en un laberinto inabarcable sin salida.

Con 19 años, volviendo de la facultad donde estudiaba, ya en casa, decidí echarme una siesta. Era ya final de curso, sobre el mes de mayo, y caí exhausto en mi cama. Desperté confuso: lo primero que recibí fueron los sonidos habituales de mi ajetreado hogar, entonces aún sin abrir los ojos. Entre ese ruido habitual, noté un zumbido creciente en mis oídos. Y abrí los ojos con intención de incorporarme.

No desperté en mi cama, sino en el techo de mi habitación dando vueltas en torno a la lámpara del techo. No era un sueño puesto que estaba más consciente y despierto que en cualquier situación de mi vida. A pesar de estar mi cuarto en penumbras, la luz que entraba por las rendijas de la persiana lo inundaba todo con una claridad extraña. Además podía ver la estancia completamente incluso sin darme la vuelta como, por poner un ejemplo aproximado, se refleja la luz en una bola de cristal. El ruido en mis oídos se incrementó cuando empecé a desplazarme involuntariamente hacia la ventana.

Mientras sucedía todo esto, como he comentado antes, no solo podía ver mi habitación completamente sino también mi cuerpo tendido en la cama. Me fijé que de él salía una especie de cuerda luminosa hacia mí. A la vez que seguía escuchando los sonidos habituales de casa giré, aún en el techo y antes de chocarme contra la ventana, hacia la pared donde se ubicaba mi cama. Como mi casa era un chalet pareado, esa era la pared contigua a la casa del vecino. Choqué contra ella a la vez que el zumbido en mis oídos se incrementaba.

Me vi volando entonces en un lugar desconocido. Aún seguía percibiendo los sonidos de mi casa y algo más, sentía la postura de mi cuerpo en la cama. Esto es muy difícil de expresar con palabras pero fue como estar volando en una postura fija sin control. Enseguida reconocí que me encontraba en una habitación decorada en estilo infantil. Lo sorprendente fue que, aparte de ver los muebles habituales: cama, armario, mesilla… Me precipité contra un sofá.

Sobre el sofá verde de dos plazas descansaban dos cojines amarillos con estampados de figuras como jugando al golf. Sin saber cómo y con el incremento del ruido en mis oídos, me metí literalmente en uno de esos cojines. Sigo insistiendo en que no tengo recursos literarios suficientes y dudo que los haya. Estaba dentro del cojín, y podía ver las partículas que lo componían, incluso como si yo fuera tan pequeño como un átomo y además ver que todo estaba en movimiento, como vivo. Entonces desperté.

Estaba en mi cama, confuso. A partir de entonces me informé y consumí bastante literatura sobre lo que me había ocurrido: un viaje astral. Pero, ¿por qué a mí? ¿Qué sentido tenía y qué podía yo hacer con la información de la experiencia de lo vivido?

 

LA FORMA ASTRAL. PRELUDIO. SEGUNDA PARTE.

 

Por casualidades de la vida, entonces mantenía una relación con una persona al fin licenciada en Bellas Artes y actualmente una artista consolidada y conocida, de la quien no voy a dar más datos por respetar su privacidad. Ella atesora una sensibilidad tal como para leerte el futuro como para desnudarte el alma literalmente. Es de las personas más especiales que he conocido y que me ha llevado a conocer otras realidades. Entonces le comenté mi experiencia.

A ella no le sorprendió mi relato. Es más. A partir de entonces experimentamos conjuntamente esos viajes astrales (hoy normalizados en sueños lúcidos) en un propósito de buscar, a través del arte inexplorado, pinturas y música (yo soy músico) respuestas a los porqués de las incongruencias de la vida. Llegamos lejos, muy lejos hasta un punto adónde el ser humano no entiende y las realidades encontradas degeneran en miedo.

Pero  antes de entrar en las experiencias conjuntas, debo intentar describir hasta donde yo, individualmente, alcancé en esta búsqueda incierta. Supe y sé reproducir el sueño lúcido a voluntad con luces y sombras. En este punto, por responsabilidad, tengo que expresar vehementemente la no recomendación de intentar estas prácticas. Pienso que en la incomprensión de, no solo las motivaciones sino más las resoluciones que quedan irresolutas siempre, queda un vacío que puede desconformar nuestra estabilidad mental hasta la locura.

Aprehendiendo ahora la responsabilidad del lector, continúo con el relato. Aquí tengo que subrayar que las expectativas siempre se desmerecen; el 90 por ciento de las veces, más que disfrutar de esta realidad (cuidado con soñar en viajar por aquí y meterte en casa de/la vecina/o)  he experimentado un plano denso y abrumante donde entidades oscuras te maltratan; te estiran de los pies y de las manos, te oprimen el pecho, y necesitas unos eternos segundos pensando en volver a tu cuerpo físico.

Estuve años así; casi todas las salidas de estos viajes lúcidos tuvieron esa terminación. No voy a reproducir ni a copiar argumentarios al respecto (he leído mucho) sino solo me voy a basar en mi experiencia que va algo más allá y creo que puede aportar algo nuevo. Las salidas más amables me encontraron en mundos ideales: ciudades espectaculares, personas que hablaban conmigo sabiendo de dónde venía yo… Me comentaban que ese mundo de ellos era tan real como el mío, y esto lo sigo experimentando y efectivamente sigue siendo así. Pero ahora quiero comentar lo más importante.

LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO.

Volviendo a las experiencias con mi amiga, en una ocasión, de tantas que ya habíamos tenido, nos citamos una noche para vernos en ese plano. Curiosamente en nuestras citas yo la veía a ella como una muñeca, es decir, como un avatar de ella misma con su personalidad (como yo la conocía): una niña alocada de cabellos hirsutos. Ella igualmente me recibía a mí. Pero esa noche no estuve a la hora acordada. Según ella me buscó a las doce de la noche (era profesora de instituto y entraba al trabajo a las ocho de la mañana) y yo me quedé toda la noche estudiando y realicé el sueño lúcido sobre las nueve de la mañana (ya ella estaba en su puesto de trabajo).

Sin embargo nos vimos allí con nuestros avatares caprichosos y hablamos. Lo comentamos al día siguiente y, efectivamente, ella estuvo en un tiempo diferente al mío, aun así tuvimos esa conversación que contrastamos con detalles inequívocos. No he encontrado literatura suficientemente clara para poder razonar (si cabe algún razonamiento) esta situación. Añadir, por cerrar este capítulo, que el entorno donde nos encontrábamos era muy neutro, es decir, como si estuviéramos volando en un cielo despejado sin más referencias.  

SALIR DEL BAJO ASTRAL PARA SIEMPRE.

Esto que voy a narrar es totalmente real como en cuanto no hay literatura al respecto y puede servir para muchas personas que se encuentren en esta situación. Estando en ese plano del bajo astral, concentrándome para salir de allí y quitarme de esos seres que me maltrataban, aparecí no en mi cuerpo físico, sino en otro lugar en esas dimensiones. Una especie de iglesia enorme, con ventanales. Al menos 3 grandes vidrieras a cada lado, todo era blanco, las vidrieras no eran de colores, y quedé parado junto a una de éstas.

Estando allí dentro observé una gran iglesia pero sin imágenes ni connotaciones religiosas: todo blanco iluminado por una fuerte luz que penetraba las vidrieras. Éstas no presentaban relieves de ningún tipo, pero precisamente la contigua a mí estaba abierta y pude contemplar un paisaje de campos verdes. De repente apareció una figura a un metro de mí.

Para describir a esta figura de forma humana tengo que apelar a la imaginación del lector/a. Más o menos 1,75 m de altura, masculina y ataviado con ropajes estilo medieval como un monje todo color marrón. La capucha le cubría casi todo el rostro hasta que se descubrió. Cuando reconocí su faz me quedé impresionado. Estábamos junto a la vidriera abierta con mucha luz.

En ese momento pude controlar mis movimientos, y me giré un poco y el monje desapareció, sin embargo con otro movimiento sutil volvió a aparecer, y me di cuenta que era como una lámina, como una figura en 2 dimensiones. De hecho, cuando me fijé en su rostro era plano como, por hacer una analogía, aquellos videojuegos de principios de los 90 donde las caras de los personajes no tenían profundidad. Ya por miedo salté hacia la ventana abierta y regresé a mi cuerpo. Quiero decir que ya jamás, en mis sueños lúcidos, he vuelto a aparecer en ese plano denso del astral.

21/06/2024

De la poesía moderna. Primera parte

  Cuando hablamos de poesía moderna tenemos necesariamente que estudiar e intentar comprender los orígenes del arte humano. Esto nos lleva a un viaje apasionante a los principios de la humanidad y su legado donde hacer un esfuerzo obligado para recopilar aquello que nos quisieron decir nuestros antepasados y sus motivaciones.

  Actualmente, en espera que los avances científicos arrojen más luz sobre las primeras manifestaciones artísticas, el legado que nos ha quedado ha sido sobre impresiones en piedra y tallas en hueso principalmente, que son elementos que perduran durante mucho tiempo. Si hubo registros en otro tipo de soporte, lo desconocemos. Entonces solo podemos interpretar estos elementos en su contexto histórico.

  Las pinturas en piedra más antiguas que conocemos hasta la fecha se ubican en indonesia y datan de hace 45500 años. Apenas impresiones de escenas de caza que representan jabalíes y otros animales oriundos. Estas representaciones se estuvieron repitiendo en todo el mundo con temáticas similares hasta el neolítico. También encontramos esculturas conformadas desde el paleolítico inferior de deidades y lo que se cree que fue el primer instrumento musical formado por un hueso horadado con diversos agujeros en lo que parece ser una antigua flauta datada en 43000 años.

  Pero volviendo al tema que nos concierne, tenemos que asumir que los primeros escritos recogidos -cómo no-  en piedra, datan del 3000 antes de Cristo. La motivación para imprimir y dejar sentencias escritas sería tema para tratar en otra ocasión. Solo sabemos que fueron las primeras lenguas habladas (¿escritas?) porque han llegado los registros hasta nuestros días. Quizá hubo algún tipo de comunicación anterior pero no podemos saberlo. Vayamos entonces a conocer cuándo se empleó el lenguaje como expresión artística.

  Entre los poemas más antiguos conocidos encontramos la Epopeya de Gilgamesh (siglo XXVII A. C.) que trata sobre deidades y sus relaciones con los humanos. En Oriente sabemos de la obra,  gracias a Confucio, de la poesía china de Shih Ching, más cercana a los sentimientos humanos.  Así como la sensibilidad de la poesía japonesa y las epopeyas indias, con mayor  repercusión a partir del siglo XX (más adelante hablaremos de Rabindranath Tagore).

Más allá de esto, el primer poema que marca el inicio de la antigüedad clásica, La Ilíada y la Odisea de Homero, recoge leyendas épicas similares. Con esto podemos dar un salto cualitativo al esplendor de la antigua Grecia y Roma.

  Aquí podemos destacar a Safo y su canto al amor, así como Anaceonte y Píndaro, con su exaltación de la belleza. En cuanto a la literatura romana podemos destacar, en su esfuerzo -muchas veces vano- por distinguirse de los griegos, a Horacio, Virgilio y sobre todo Ovidio, en un  intento de innovar lo que consideraban la literatura más refinada anterior, pero con temáticas aún similares.

  Observando la poesía medieval, quedamos en los escritos recogidos en los monasterios, centros de cultura, y por otra parte, la transmisión oral en forma de cantares de gesta, jarchas y otros géneros populares. No fue hasta el Renacimiento cuando se dejó atrás el teocentrismo y el hombre pasa a ser el centro del universo destacando los poetas italianos que influirán finalmente en los siglos posteriores, como es Dante en Italia, Milton en Inglaterra y posteriormente en España Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz para culminar con Quevedo y Góngora.

  El Renacimiento dio paso a la vuelta a los clásicos en todos los ámbitos artísticos. No entraré en más detalles aquí. Sí considero de gran relevancia el período romántico, como un período inacabado, con gran influencia en la poesía moderna por su rasgo revolucionario y su fijación en la libertad y sus múltiples corrientes que perduran hasta nuestros días: cabe destacar Walt Whitman y Edgar Allan Poe en EEUU, John Keats en Inglaterra y Gustavo Adolfo Béquer en España.

  Como no es el propósito de este ensayo referir una correlación histórica de todas las épocas y autores, ya que sería demasiado extenso y es algo que se puede encontrar fácilmente, voy a centrarme en el objetivo de este breve escrito, que no es más que un análisis y reflexión de la poesía contemporánea.

  Las corrientes que surgieron desde finales del siglo XIX hasta principios del XX: Surrealismo, Creacionismo, Cubismo, Ultraísmo, Dadaísmo, Futurisrmo, y más, se revolvieron hasta un saber forzar no ya el individualismo anterior, sino realizar etapas reconstruidas en un ámbito recogido e inasible. De esto, y más en una Francia convulsa de principios de siglo, disfrutamos hoy del Impresionismo y el Minimalismo posterior de la música de Erik Satie y Claude Debussy, quienes inspiraron a los poetas de los cafés franceses donde la bohemia y la absenta fluían como los licores de las deidades clásicas en un disparate de temáticas, dando libertad desde el brainstorming o tormenta (lluvia) de ideas en los años 30 hasta la composición escalar y los poemas recuperados de sentido vertical de François Villon.

  Estoy obviando el modernismo y otras corrientes literarias que no soportan este artículo, y sí me quiero centrar en la poesía actual, lo que escriben los poetas en estos años 20 del siglo veintiuno. Con esto tengo que reconocer, como buen aspirante a escritor y más en la poesía, que a pesar de haberme empapado de mucha literatura actual siempre he intentado no caer en la ya sabida pendencia. Como tendencia inevitable me excuso en este breve escrito y delego mis responsabilidades al lector, si las hubiera.

  ¿Qué estamos leyendo hoy? Estamos viendo sonetos pasados de endecasílabos a mayores, recortados, despaginados, torpemente acabados en sonoridad. Mezcla de sonetos Shakespeareinianos inconclusos. Esto solo por hablar de sonetos.

  Quizá esa literatura fracasada pariente de la corriente musical átona sin principio ni conclusiones acertadas. En el hastío de las sentencias filosóficas donde entiendo que el poeta no debe entrar… ¿Esto es lo que podemos alcanzar? ¿Y aún más lo que más sangra más se nos revuelve con las redes sociales? ¿Estamos repitiendo lo que una inteligencia artificial puede hacer incluso con más concordancia, en este modo concluso?

  Creo que ahora tenemos la oportunidad, mejor que en el pasado, de hacer poesía libre como humana siendo esa duda de la mortalidad, el amor y la inconsistencia.

20/05/2024

La noche es para siempre

 

 

Los espejos de ayer

se han roto hoy.

 

Cristales desunidos .

Destellos de luz rota

gualjiforme.

 

Quedándome suspiro

luz. No esa que se

condescede desde

el arrepentimiento.

 

Trozos decaídos.

Restos de uñas cóncavas

 

y convexas.

 

*

 

Siempre resuena la música.

Aquella. Esa. Esta música

que me resuena alta

desviviendo lo resonado

aun quiere desresonar

lo ahora indisoluto.

 

Lluvias de la mañana,

negro sol que espera

dispersar la luz confusa

 

de los ayes perpetuos.

 

*

 

Despierto y miro al suelo.

Donde la inmundicia.

Barro con mis manos sangrantes

lo roto. No hallo entero

que aprehender. No quedo

sino vuelvo al sueño

de la inconsciente espera.

 

*

 

Estás ahora como antes

corriendo tras un tren que no espera

adónde llegar sueña la espera

 

que va renunciándose

como revolviéndose sitúa

otras dignidades quietas

 

en los fondos abisales

ya en la incomodidad

del yo desconcebido

 

                           en vida

se perece.

 

Rueda la puerta henchida de sangre

fósil sale roca vuela tuerca

que no empata espiral que fue

 

ayer.

          

           Hoy oscuridad y silencio ayer

 

ola recurrente sal amable arroyo

de ternura de vida de revolver

¿donde el vacío que se tarda

en la impaciencia?

 

*

 

Arrebatándome.

Condesinhibiéndome.

 

Reempoderándome.

Sugestionándome.

 

Descalcitrándome.

Contrarrestándome

 

de ti.

 

*

 

De sol de mañana.

Tarde en la mañana

desfluída

 

                     ya sigue

la espada en la esfera

la sorda lo quieto…

 

En la roca gris quiebra

la luz de luna que cae

por los vidrios rotos

de tus ojos. 

 

*

 

El duelo.

La agua.

 

El estante.

Los vacíos.

 

La futa.

Lo húmedo

 

que recoge el polvo

de entre los dáctilos

inconsecuentes ase

 

los reflejos y asientos

que se fluyen

atrás como ahora

 

vientos quedos ondas

descomprimidas azares

presentes desidos.

 

*

 

No estás pensando

sinsabores.

 

Ahora entre

los sucedáneos

dicotiledóneos.

 

En el pic del carrusel

que se acelera hasta

el miedo.

 

Ser por dejación. Ser

por cuanto contar

lágrimas.

 

Miedo sangre dolor

por ser la espera

de las quietudes.

 

*

 

Las horas están cayendo

sobre las eternidades de mi alma.

Caen los tiempos perecederos

como un descanso

como aquel dormir

 

lo que se ensueña en desabrigos

que el tiempo para y no cesa

en crisálidas malhechas incompetentes

todo hacia adentro para solo

encontrar el saber morir

 

entre el polvo y los sauces grises

reposa y atesora el viento

que revuelve y desconforma

las sábanas hirsutas.

 

*

 

Las luces se apagan.

Aquellos focos de luz

azul aun amarilla

se apagan

 

reconformando la memoria.

Tibia de azul. Pálida

de ocres confusión

destellante

 

en lo que ignora

y sabe y olvida

y silencios quedos

 

en la cruda soledad.

 

*

 

La fortaleza, la piedra,

la montaña, el cansancio,

los jadeos y las horas.

 

Lluvia que no se espera

azul tiñe lo gris empapado

de securas y llantos.

 

Solo grises secos.

Quedan.

Pero mis párpados cerrados

aprehenden la humedad

 

de las tormentas.

 

*

 

Solo estás soñando

por entre un algoritmo

impropio, divagando

 

por entre destellos

inconformados, idos

de ausencias.

 

Solo soñando la luz

que se escapa

como se enseña ves

y se escapa ya no ves

 

colores. Manchas desvahíadas

sillas rotas asientos de dolor

quedan y solo escapas

como tu vida se escapa

 

ávida de luz.

 

*

 

Miro al lodo seco, éste de ayer

que es hoy como ayer como

remolinos de la imperfección.

 

En una lucha de procrear y batallar

entre las eternas paredes amarillas.

 

Hoy mendigo mañana harapos

de hastíos que se enajenan

en la identidad confusa.

 

Mañana como hoy ignora

el retorcerse de las entrañas

rosadas. Ignórate tú

 

como yo me ausento

en la presencia que dejan

los ecos sabidos

 

de la tibia mañana. 

 

*

 

Regresando de donde adónde

era y hoy no soy

porque mi luz se ha perdido

detrás de tus ojos.

 

Atrás la luz, ¿soy quedo

fijando estos ruidos sordos?

 

No soy yo, es no mi luz,

tu luz es tu luz que sueña

el rojoazul de la mañana.

 

*

 

Estoy muy lejos, muy lejos

de la quietud inasible de tus silencios.

 

Allende el mar, el mar

con sus recuerdos, tu silencio

 

acalla el resonar

de la brisa y la espuma,

serena tu voz, afina

 

el mar como cuerdas

que resuenan

 

en la sólita mañana.

 

*

 

Estando caminando

por ese sendero abrupto

adonde no llegar y tu brazo

asido a mi brazo como

está ahora yo mi yo

adhiriéndome a eso

a aquello o ahora vale

y conformándome mis ojos

ahítos de recuerdos falsos

 

pero sigues asida a mi brazo

y me conformo con tropezar en esa piedra

conocida y sabida por cuanto sus formas

cóncavas e inconexas desadheridas

del miedo del minuto ausente

no llega a mirarme estos pasos

sesatendidos barro pesadez cansancio

 

huellas inadvertidas humedades rotas

descredibles en nanosegundos

no quedad sino perecen

como el cuerpo seco que yace

en aquel desierto lejano.

 

*

 

Estás llegando a mí

en sombras de las nubes

sobre anchas praderas

verdes yerba oscura.

 

Yo desparramándome

sobre vientos inciertos

mientras recuerdos ciertos

me sueñan la mañana

golpes grises azules y gotas recaídas.

 

*

 

Pozo Hondo oscuridad.

Asgo mano alzada el aire

mas no hay nada

solo negrura que brota

de mis venas quebradizas

como la brea y dibuja caritas

redondas sonrientes que degeneran

en miedo y entonces asfixia golpes

cristales rotos yo sosteniendo

tus óculos húmedos.

 

*

 

Mi cara pegada

al suelo gris. Es

un abrigo de jirones

de telas descosidas

de cuando de ahora

no saber conformar

 

y no saber

dolerse y aceptar

no aprehender

aquella sombra

que pasa

 

mientras duelen

los latidos

de tu corazón

desatendido.

 

*

 

Hay miedo.

Miedo y luego

silencio.

 

Hay mucho miedo

en la profundidad

oscura de tus palabras.

 

*

 

Solo en ti

nunca en mí

 

resuenan ellos

aquellos fríos

atardeceres

 

de otro invierno

seco lodo vacío

 

ramas muertas

grises calzados

agria verde

 

senderos inciertos

agua hierba sol

 

atrás tus ojos

muertos.

 

*

 

Tus labios

en mis ojos.

 

Tus ojos

en mis manos.

 

Tus palabras

en mi corazón.

 

Tus dudas

en mis dudas.

 

Tu desconsuelo

en mi serenidad.

 

Tu huida

en mis escapadas.

 

Tus nubes grises

se quedan

en mis tormentas

finales adónde

descontar

las hojas caídas.

 

*

 

Desempapándome

la vida, tú

desprendiéndote mis manos

 

bajo esta lluvia

una quietud

de palabras desasidas

 

como un tormento

de restos de alas

soles y playas azules…

 

Aún dentro llueve

sin alcanzar

la secura de tus ojos.

 

*

 

El estar o no estar

no has estado

un tiempo de la luz

de mis ojos.

Y no has estado

en el ahora

de la luz de mis ojos.

Y yo solo sigo admirando

la luz de tus ojos

cuando la oscuridad

se quiebra en

las atroces palabras.

 

*

 

Cuando la alondra vuela

ya te has ido,

en silencio.

Tus pies como alas batiéndose

en las sombras de otra aurora ajena.

 

Cuando la alondra vuela

queda un eco en el vacío,

en lo hondo de tu ausencia.

 

Yo te pensaré

en este rincón sombrío…

 

Cuando la alondra vuela.

 

*

 

Ese que está aquí conmigo ahora… 

No es eso sino ese que me amenaza cerca en una forma de sombra 

que vacila y se revuelve y queda ya se queda conmigo 

hasta esta lucha de poder o no poder 

retorcerme las palabras.

 

*

 

Ay ay ¿dónde están tus ojos

de ayer…?

Llámame el eco vivo de mi nombre en tu voz

ahora que entonces tus manos temblorosas en mis manos.

 

Hoy están tus ojos fijos

en mi inquietud que vacila un suspiro

mientras los llantos de las lejanías de lo que desprende.

 

*

 

Viviendo en el tormento. 

Solo desviviéndome. En las aguas turbulentas 

de los pensamientos sucesivos. Espantándome 

el aire que se vicia y se revuelve viciado en un ciclo interminable. 

La cobardía de no saber saltar de este carrusel que se acelera y se acelera y se acelera.

 

*

 

Intentando hacer la cuenta de cada átomo que se escapa de mí hacia... 

Hacia el espacio infinito adónde la humanidad no llegará jamás. 

Se me están escapando los átomos y yo voy siendo 

más pequeño 

más pequeño 

mientras mis átomos se escapan de mí y perezco.

 

*

 

Estás

tan lejos

y tan cerca

ola espuma

bajamar

y tan lejos

ya tan cerca

hondo estero

oscuridad

 

en la orilla

quieta, en la

soledad sonora

que mece

mis pensamientos.

 

*

 

¿Y qué haré yo ahora desde aquí pintado en grises para recolorearte las mejillas?

 

¿Cuánto he de pensar, de saber, de ignorar por los besos inocuos de este presente confuso?

 

¡Amor de ráfagas inciertas hacia el vacío cierto de tu desconcordancia!

 

Desde mi mundo (gris) en conjunción opuesta permanente sigo exaltando fotones de intenciones cósmicas hasta tu sabida fulgurante estrella

 

adonde sueño en este universo (no el paralelo, sino este nuestro) una luz que me quiere llegar de allí. ¡Luz que llega superlumínica!

 

*

 

Estás entre las luces asfixiantes segundos locura reconociendo lo de aquí que fuera allí pero tampoco es aquí incluso siendo contigo. 

Estás pero no estás pereciendo tus pensamientos en la línea muerta de un tiempo muerto de yoes irreconocidos siempre ajenos.

 

*

 

Hoy me están corriendo aquellas abubillas juguetonas que ahora dan veracidad de la existencia de mi niñez convulsa.

Aquel refugio de enredaderas que colgaban por el porche de los juegos y el descanso. Humedad y secura, todo a la vez. Ahora.

 

*

 

Está cayendo lentamente en pliegues de humedad corrosiva para llegarte a matar hasta donde el daño sea más fuerte que la existencia.

 

Una luz inacabada que tilila en las sombras como amenaza que ya hoy no amenaza lo suficiente como para saber desprendar.

 

*

 

Allende los pasos inciertos y tu vida mi vida corriéndose por cuando aquellos fangos desasentados sin suelo sin asir las lluvias inoportunas las tormentas fijadas como la chincheta fijada en los recuerdos de las eternas paredes amarillas.

 

*

 

Otoño ojos grises

lluvia hojas desasidas

frío jirones rojos

Soledad.

 

*

 

Otoño, hoy el dolor me estalla el alma.

Otoño, hoy me ahoga la ola con su espuma y los restos de alas…

 

¡Otoño, elévame y desáseme de esta rama quebradiza

que me sostiene en lo sutil de la fatalidad que llega...!

 

Vacua en ausencias.

 

*

 

Hoy he llegado al mar.

 

¡Ya estoy al fin en el mar

que soñaba conmigo!

 

Allí la duda que quebraba el mar

se quedó allí contigo.

 

Hoy hay un mar que está

conmigo. Un amplio mar

que me quiere llegar

 

cuando aquí es ahora y es mañana.

 

*

 

Hoy estás mirando plata ayer

sin aprehender la lluvia

y el sabor de la yerba verde oscura.

 

Hay ósculos flotando

en el pantano seco.

Tus manos recolectando

 

los líquenes inciertos

del lodo quema olfato

sigues y no puedes parar de seguir.

 

Quedas.

 

*

 

No se huye del recuerdo. Se escapa de entender la longitud del pensamiento cuando

 

hierba fría verde correr daño árbol vértigo sol que se va tú quedas silencio soledad tierra infinita ahora lluvia miedo camino seguridad noche plana sueño infinito.

 

*

 

No has llegado a estar allí tan lejos como yo tan lejos estoy hoy de ti

 

Y no has llegado a estar tan cerca como yo tan cerca estoy hoy de los recuerdos…

 

*

 

Hoy me están volando los pájaros

donde mañana por amaneceres

de arreboles sonrosados

como tu voz que vuela en las risas

 

que ignoraba en un desdén

recriminable hasta los días

de los los mañanas de los

atardeceres hastiados de llantos.

 

*

 

La risa de ayer

no te ha llevado

a ninguna parte.

 

El llanto de hoy

no te está llevando

a ninguna parte.

 

El silencio de mañana

es la parte adónde

el llanto y la risa

conforman las mismas

lágrimas.

 

La parte donde

queda el alba dorada.

 

*

 

Hoy quieres caminar solo

pero no estás solo sino

una extraña cercana vibra

sigue ahí contigo:

 

es el lodo la brea la inmundicia

de ayer de hoy

propia ajena revertida

en ausencias en desajenados

 

días de lluvia fresca.

 

*

 

Volviendo al mar.

¡Qué duro está ya el mar:

roca hielo sangre y dolor!

 

Vuelta y vuelta sin hallar

lo templado hoy helaje

y vientos eternos.

 

Atrás no queda nada.

Tronco huero podrido

sueño vacuo

 

oscura inmensidad.

 

*

 

Donde hayas estado no has estado

sino cáscara rota en el suelo.

 

Ayer piensa fuego

sin saber

sin aprehender

la luz desechada

 

por lo redondo oscuro

no de esa luz sí

de antimateria...

 

que deviene no a ti

ya se aleja en forma

inconsistente.

 

*

 

Sentirse dentro; si solo

huir de adentro

fuera un mal sueño

aun viera las luces aquellas

desde la distancia que ahora

puede alcanzar mi mano.

 

Otro sueño profundo

como volver sin regresar

por una falsa instancia.

 

Hoy es tarde, demasiado tarde

ya cuando han pasado

vidas.

 

*

 

Camino de piedras y astillas

hirsutas amenazantes...

Hoy solo camino donde ayer

caminaba con calzado cierto

hoy más sangre en mis pies desnudos.

Es dolor que pisa otro dolor y así sucesivamente.

¡Pero grito fuerte en el vacío de los eternos silencios!

 

*

 

Hay agonías que son

nudos aguerridos.

Lamentos sobre la humedad

persistente. Nudos

que no desatará la muerte

con la guadaña del miedo

a la trascendencia.

 

*

 

He estado en la noche

para despertar...

Pero hoy la noche ya es para siempre.

 

*