20/05/2024

La noche es para siempre

 

 

Los espejos de ayer

se han roto hoy.

 

Cristales desunidos .

Destellos de luz rota

gualjiforme.

 

Quedándome suspiro

luz. No esa que se

condescede desde

el arrepentimiento.

 

Trozos decaídos.

Restos de uñas cóncavas

 

y convexas.

 

*

 

Siempre resuena la música.

Aquella. Esa. Esta música

que me resuena alta

desviviendo lo resonado

aun quiere desresonar

lo ahora indisoluto.

 

Lluvias de la mañana,

negro sol que espera

dispersar la luz confusa

 

de los ayes perpetuos.

 

*

 

Despierto y miro al suelo.

Donde la inmundicia.

Barro con mis manos sangrantes

lo roto. No hallo entero

que aprehender. No quedo

sino vuelvo al sueño

de la inconsciente espera.

 

*

 

Estás ahora como antes

corriendo tras un tren que no espera

adónde llegar sueña la espera

 

que va renunciándose

como revolviéndose sitúa

otras dignidades quietas

 

en los fondos abisales

ya en la incomodidad

del yo desconcebido

 

                           en vida

se perece.

 

Rueda la puerta henchida de sangre

fósil sale roca vuela tuerca

que no empata espiral que fue

 

ayer.

          

           Hoy oscuridad y silencio ayer

 

ola recurrente sal amable arroyo

de ternura de vida de revolver

¿donde el vacío que se tarda

en la impaciencia?

 

*

 

Arrebatándome.

Condesinhibiéndome.

 

Reempoderándome.

Sugestionándome.

 

Descalcitrándome.

Contrarrestándome

 

de ti.

 

*

 

De sol de mañana.

Tarde en la mañana

desfluída

 

                     ya sigue

la espada en la esfera

la sorda lo quieto…

 

En la roca gris quiebra

la luz de luna que cae

por los vidrios rotos

de tus ojos. 

 

*

 

El duelo.

La agua.

 

El estante.

Los vacíos.

 

La futa.

Lo húmedo

 

que recoge el polvo

de entre los dáctilos

inconsecuentes ase

 

los reflejos y asientos

que se fluyen

atrás como ahora

 

vientos quedos ondas

descomprimidas azares

presentes desidos.

 

*

 

No estás pensando

sinsabores.

 

Ahora entre

los sucedáneos

dicotiledóneos.

 

En el pic del carrusel

que se acelera hasta

el miedo.

 

Ser por dejación. Ser

por cuanto contar

lágrimas.

 

Miedo sangre dolor

por ser la espera

de las quietudes.

 

*

 

Las horas están cayendo

sobre las eternidades de mi alma.

Caen los tiempos perecederos

como un descanso

como aquel dormir

 

lo que se ensueña en desabrigos

que el tiempo para y no cesa

en crisálidas malhechas incompetentes

todo hacia adentro para solo

encontrar el saber morir

 

entre el polvo y los sauces grises

reposa y atesora el viento

que revuelve y desconforma

las sábanas hirsutas.

 

*

 

Las luces se apagan.

Aquellos focos de luz

azul aun amarilla

se apagan

 

reconformando la memoria.

Tibia de azul. Pálida

de ocres confusión

destellante

 

en lo que ignora

y sabe y olvida

y silencios quedos

 

en la cruda soledad.

 

*

 

La fortaleza, la piedra,

la montaña, el cansancio,

los jadeos y las horas.

 

Lluvia que no se espera

azul tiñe lo gris empapado

de securas y llantos.

 

Solo grises secos.

Quedan.

Pero mis párpados cerrados

aprehenden la humedad

 

de las tormentas.

 

*

 

Solo estás soñando

por entre un algoritmo

impropio, divagando

 

por entre destellos

inconformados, idos

de ausencias.

 

Solo soñando la luz

que se escapa

como se enseña ves

y se escapa ya no ves

 

colores. Manchas desvahíadas

sillas rotas asientos de dolor

quedan y solo escapas

como tu vida se escapa

 

ávida de luz.

 

*

 

Miro al lodo seco, éste de ayer

que es hoy como ayer como

remolinos de la imperfección.

 

En una lucha de procrear y batallar

entre las eternas paredes amarillas.

 

Hoy mendigo mañana harapos

de hastíos que se enajenan

en la identidad confusa.

 

Mañana como hoy ignora

el retorcerse de las entrañas

rosadas. Ignórate tú

 

como yo me ausento

en la presencia que dejan

los ecos sabidos

 

de la tibia mañana. 

 

*

 

Regresando de donde adónde

era y hoy no soy

porque mi luz se ha perdido

detrás de tus ojos.

 

Atrás la luz, ¿soy quedo

fijando estos ruidos sordos?

 

No soy yo, es no mi luz,

tu luz es tu luz que sueña

el rojoazul de la mañana.

 

*

 

Estoy muy lejos, muy lejos

de la quietud inasible de tus silencios.

 

Allende el mar, el mar

con sus recuerdos, tu silencio

 

acalla el resonar

de la brisa y la espuma,

serena tu voz, afina

 

el mar como cuerdas

que resuenan

 

en la sólita mañana.

 

*

 

Estando caminando

por ese sendero abrupto

adonde no llegar y tu brazo

asido a mi brazo como

está ahora yo mi yo

adhiriéndome a eso

a aquello o ahora vale

y conformándome mis ojos

ahítos de recuerdos falsos

 

pero sigues asida a mi brazo

y me conformo con tropezar en esa piedra

conocida y sabida por cuanto sus formas

cóncavas e inconexas desadheridas

del miedo del minuto ausente

no llega a mirarme estos pasos

sesatendidos barro pesadez cansancio

 

huellas inadvertidas humedades rotas

descredibles en nanosegundos

no quedad sino perecen

como el cuerpo seco que yace

en aquel desierto lejano.

 

*

 

Estás llegando a mí

en sombras de las nubes

sobre anchas praderas

verdes yerba oscura.

 

Yo desparramándome

sobre vientos inciertos

mientras recuerdos ciertos

me sueñan la mañana

golpes grises azules y gotas recaídas.

 

*

 

Pozo Hondo oscuridad.

Asgo mano alzada el aire

mas no hay nada

solo negrura que brota

de mis venas quebradizas

como la brea y dibuja caritas

redondas sonrientes que degeneran

en miedo y entonces asfixia golpes

cristales rotos yo sosteniendo

tus óculos húmedos.

 

*

 

Mi cara pegada

al suelo gris. Es

un abrigo de jirones

de telas descosidas

de cuando de ahora

no saber conformar

 

y no saber

dolerse y aceptar

no aprehender

aquella sombra

que pasa

 

mientras duelen

los latidos

de tu corazón

desatendido.

 

*

 

Hay miedo.

Miedo y luego

silencio.

 

Hay mucho miedo

en la profundidad

oscura de tus palabras.

 

*

 

Solo en ti

nunca en mí

 

resuenan ellos

aquellos fríos

atardeceres

 

de otro invierno

seco lodo vacío

 

ramas muertas

grises calzados

agria verde

 

senderos inciertos

agua hierba sol

 

atrás tus ojos

muertos.

 

*

 

Tus labios

en mis ojos.

 

Tus ojos

en mis manos.

 

Tus palabras

en mi corazón.

 

Tus dudas

en mis dudas.

 

Tu desconsuelo

en mi serenidad.

 

Tu huida

en mis escapadas.

 

Tus nubes grises

se quedan

en mis tormentas

finales adónde

descontar

las hojas caídas.

 

*

 

Desempapándome

la vida, tú

desprendiéndote mis manos

 

bajo esta lluvia

una quietud

de palabras desasidas

 

como un tormento

de restos de alas

soles y playas azules…

 

Aún dentro llueve

sin alcanzar

la secura de tus ojos.

 

*

 

El estar o no estar

no has estado

un tiempo de la luz

de mis ojos.

Y no has estado

en el ahora

de la luz de mis ojos.

Y yo solo sigo admirando

la luz de tus ojos

cuando la oscuridad

se quiebra en

las atroces palabras.

 

*

 

Cuando la alondra vuela

ya te has ido,

en silencio.

Tus pies como alas batiéndose

en las sombras de otra aurora ajena.

 

Cuando la alondra vuela

queda un eco en el vacío,

en lo hondo de tu ausencia.

 

Yo te pensaré

en este rincón sombrío…

 

Cuando la alondra vuela.

 

*

 

Ese que está aquí conmigo ahora… 

No es eso sino ese que me amenaza cerca en una forma de sombra 

que vacila y se revuelve y queda ya se queda conmigo 

hasta esta lucha de poder o no poder 

retorcerme las palabras.

 

*

 

Ay ay ¿dónde están tus ojos

de ayer…?

Llámame el eco vivo de mi nombre en tu voz

ahora que entonces tus manos temblorosas en mis manos.

 

Hoy están tus ojos fijos

en mi inquietud que vacila un suspiro

mientras los llantos de las lejanías de lo que desprende.

 

*

 

Viviendo en el tormento. 

Solo desviviéndome. En las aguas turbulentas 

de los pensamientos sucesivos. Espantándome 

el aire que se vicia y se revuelve viciado en un ciclo interminable. 

La cobardía de no saber saltar de este carrusel que se acelera y se acelera y se acelera.

 

*

 

Intentando hacer la cuenta de cada átomo que se escapa de mí hacia... 

Hacia el espacio infinito adónde la humanidad no llegará jamás. 

Se me están escapando los átomos y yo voy siendo 

más pequeño 

más pequeño 

mientras mis átomos se escapan de mí y perezco.

 

*

 

Estás

tan lejos

y tan cerca

ola espuma

bajamar

y tan lejos

ya tan cerca

hondo estero

oscuridad

 

en la orilla

quieta, en la

soledad sonora

que mece

mis pensamientos.

 

*

 

¿Y qué haré yo ahora desde aquí pintado en grises para recolorearte las mejillas?

 

¿Cuánto he de pensar, de saber, de ignorar por los besos inocuos de este presente confuso?

 

¡Amor de ráfagas inciertas hacia el vacío cierto de tu desconcordancia!

 

Desde mi mundo (gris) en conjunción opuesta permanente sigo exaltando fotones de intenciones cósmicas hasta tu sabida fulgurante estrella

 

adonde sueño en este universo (no el paralelo, sino este nuestro) una luz que me quiere llegar de allí. ¡Luz que llega superlumínica!

 

*

 

Estás entre las luces asfixiantes segundos locura reconociendo lo de aquí que fuera allí pero tampoco es aquí incluso siendo contigo. 

Estás pero no estás pereciendo tus pensamientos en la línea muerta de un tiempo muerto de yoes irreconocidos siempre ajenos.

 

*

 

Hoy me están corriendo aquellas abubillas juguetonas que ahora dan veracidad de la existencia de mi niñez convulsa.

Aquel refugio de enredaderas que colgaban por el porche de los juegos y el descanso. Humedad y secura, todo a la vez. Ahora.

 

*

 

Está cayendo lentamente en pliegues de humedad corrosiva para llegarte a matar hasta donde el daño sea más fuerte que la existencia.

 

Una luz inacabada que tilila en las sombras como amenaza que ya hoy no amenaza lo suficiente como para saber desprendar.

 

*

 

Allende los pasos inciertos y tu vida mi vida corriéndose por cuando aquellos fangos desasentados sin suelo sin asir las lluvias inoportunas las tormentas fijadas como la chincheta fijada en los recuerdos de las eternas paredes amarillas.

 

*

 

Otoño ojos grises

lluvia hojas desasidas

frío jirones rojos

Soledad.

 

*

 

Otoño, hoy el dolor me estalla el alma.

Otoño, hoy me ahoga la ola con su espuma y los restos de alas…

 

¡Otoño, elévame y desáseme de esta rama quebradiza

que me sostiene en lo sutil de la fatalidad que llega...!

 

Vacua en ausencias.

 

*

 

Hoy he llegado al mar.

 

¡Ya estoy al fin en el mar

que soñaba conmigo!

 

Allí la duda que quebraba el mar

se quedó allí contigo.

 

Hoy hay un mar que está

conmigo. Un amplio mar

que me quiere llegar

 

cuando aquí es ahora y es mañana.

 

*

 

Hoy estás mirando plata ayer

sin aprehender la lluvia

y el sabor de la yerba verde oscura.

 

Hay ósculos flotando

en el pantano seco.

Tus manos recolectando

 

los líquenes inciertos

del lodo quema olfato

sigues y no puedes parar de seguir.

 

Quedas.

 

*

 

No se huye del recuerdo. Se escapa de entender la longitud del pensamiento cuando

 

hierba fría verde correr daño árbol vértigo sol que se va tú quedas silencio soledad tierra infinita ahora lluvia miedo camino seguridad noche plana sueño infinito.

 

*

 

No has llegado a estar allí tan lejos como yo tan lejos estoy hoy de ti

 

Y no has llegado a estar tan cerca como yo tan cerca estoy hoy de los recuerdos…

 

*

 

Hoy me están volando los pájaros

donde mañana por amaneceres

de arreboles sonrosados

como tu voz que vuela en las risas

 

que ignoraba en un desdén

recriminable hasta los días

de los los mañanas de los

atardeceres hastiados de llantos.

 

*

 

La risa de ayer

no te ha llevado

a ninguna parte.

 

El llanto de hoy

no te está llevando

a ninguna parte.

 

El silencio de mañana

es la parte adónde

el llanto y la risa

conforman las mismas

lágrimas.

 

La parte donde

queda el alba dorada.

 

*

 

Hoy quieres caminar solo

pero no estás solo sino

una extraña cercana vibra

sigue ahí contigo:

 

es el lodo la brea la inmundicia

de ayer de hoy

propia ajena revertida

en ausencias en desajenados

 

días de lluvia fresca.

 

*

 

Volviendo al mar.

¡Qué duro está ya el mar:

roca hielo sangre y dolor!

 

Vuelta y vuelta sin hallar

lo templado hoy helaje

y vientos eternos.

 

Atrás no queda nada.

Tronco huero podrido

sueño vacuo

 

oscura inmensidad.

 

*

 

Donde hayas estado no has estado

sino cáscara rota en el suelo.

 

Ayer piensa fuego

sin saber

sin aprehender

la luz desechada

 

por lo redondo oscuro

no de esa luz sí

de antimateria...

 

que deviene no a ti

ya se aleja en forma

inconsistente.

 

*

 

Sentirse dentro; si solo

huir de adentro

fuera un mal sueño

aun viera las luces aquellas

desde la distancia que ahora

puede alcanzar mi mano.

 

Otro sueño profundo

como volver sin regresar

por una falsa instancia.

 

Hoy es tarde, demasiado tarde

ya cuando han pasado

vidas.

 

*

 

Camino de piedras y astillas

hirsutas amenazantes...

Hoy solo camino donde ayer

caminaba con calzado cierto

hoy más sangre en mis pies desnudos.

Es dolor que pisa otro dolor y así sucesivamente.

¡Pero grito fuerte en el vacío de los eternos silencios!

 

*

 

Hay agonías que son

nudos aguerridos.

Lamentos sobre la humedad

persistente. Nudos

que no desatará la muerte

con la guadaña del miedo

a la trascendencia.

 

*

 

He estado en la noche

para despertar...

Pero hoy la noche ya es para siempre.

 

*