Los espejos de ayer
se han roto hoy.
Cristales desunidos .
Destellos de luz rota
gualjiforme.
Quedándome suspiro
luz. No esa que se
condescede desde
el arrepentimiento.
Trozos decaídos.
Restos de uñas cóncavas
y convexas.
*
Siempre resuena la música.
Aquella. Esa. Esta música
que me resuena alta
desviviendo lo resonado
aun quiere desresonar
lo ahora indisoluto.
Lluvias de la mañana,
negro sol que espera
dispersar la luz confusa
de los ayes perpetuos.
*
Despierto y miro al suelo.
Donde la inmundicia.
Barro con mis manos sangrantes
lo roto. No hallo entero
que aprehender. No quedo
sino vuelvo al sueño
de la inconsciente espera.
*
Estás ahora como antes
corriendo tras un tren que no espera
adónde llegar sueña la espera
que va renunciándose
como revolviéndose sitúa
otras dignidades quietas
en los fondos abisales
ya en la incomodidad
del yo desconcebido
en vida
se perece.
Rueda la puerta henchida de sangre
fósil sale roca vuela tuerca
que no empata espiral que fue
ayer.
Hoy oscuridad y silencio ayer
ola recurrente sal amable arroyo
de ternura de vida de revolver
¿donde el vacío que se tarda
en la impaciencia?
*
Arrebatándome.
Condesinhibiéndome.
Reempoderándome.
Sugestionándome.
Descalcitrándome.
Contrarrestándome
de ti.
*
De sol de mañana.
Tarde en la mañana
desfluída
ya sigue
la espada en la esfera
la sorda lo quieto…
En la roca gris quiebra
la luz de luna que cae
por los vidrios rotos
de tus ojos.
*
El duelo.
La agua.
El estante.
Los vacíos.
La futa.
Lo húmedo
que recoge el polvo
de entre los dáctilos
inconsecuentes ase
los reflejos y asientos
que se fluyen
atrás como ahora
vientos quedos ondas
descomprimidas azares
presentes desidos.
*
No estás pensando
sinsabores.
Ahora entre
los sucedáneos
dicotiledóneos.
En el pic del carrusel
que se acelera hasta
el miedo.
Ser por dejación. Ser
por cuanto contar
lágrimas.
Miedo sangre dolor
por ser la espera
de las quietudes.
*
Las horas están cayendo
sobre las eternidades de mi alma.
Caen los tiempos perecederos
como un descanso
como aquel dormir
lo que se ensueña en desabrigos
que el tiempo para y no cesa
en crisálidas malhechas incompetentes
todo hacia adentro para solo
encontrar el saber morir
entre el polvo y los sauces grises
reposa y atesora el viento
que revuelve y desconforma
las sábanas hirsutas.
*
Las luces se apagan.
Aquellos focos de luz
azul aun amarilla
se apagan
reconformando la memoria.
Tibia de azul. Pálida
de ocres confusión
destellante
en lo que ignora
y sabe y olvida
y silencios quedos
en la cruda soledad.
*
La fortaleza, la piedra,
la montaña, el cansancio,
los jadeos y las horas.
Lluvia que no se espera
azul tiñe lo gris empapado
de securas y llantos.
Solo grises secos.
Quedan.
Pero mis párpados cerrados
aprehenden la humedad
de las tormentas.
*
Solo estás soñando
por entre un algoritmo
impropio, divagando
por entre destellos
inconformados, idos
de ausencias.
Solo soñando la luz
que se escapa
como se enseña ves
y se escapa ya no ves
colores. Manchas desvahíadas
sillas rotas asientos de dolor
quedan y solo escapas
como tu vida se escapa
ávida de luz.
*
Miro al lodo seco, éste de ayer
que es hoy como ayer como
remolinos de la imperfección.
En una lucha de procrear y batallar
entre las eternas paredes amarillas.
Hoy mendigo mañana harapos
de hastíos que se enajenan
en la identidad confusa.
Mañana como hoy ignora
el retorcerse de las entrañas
rosadas. Ignórate tú
como yo me ausento
en la presencia que dejan
los ecos sabidos
de la tibia mañana.
*
Regresando de donde adónde
era y hoy no soy
porque mi luz se ha perdido
detrás de tus ojos.
Atrás la luz, ¿soy quedo
fijando estos ruidos sordos?
No soy yo, es no mi luz,
tu luz es tu luz que sueña
el rojoazul de la mañana.
*
Estoy muy lejos, muy lejos
de la quietud inasible de tus silencios.
Allende el mar, el mar
con sus recuerdos, tu silencio
acalla el resonar
de la brisa y la espuma,
serena tu voz, afina
el mar como cuerdas
que resuenan
en la sólita mañana.
*
Estando caminando
por ese sendero abrupto
adonde no llegar y tu brazo
asido a mi brazo como
está ahora yo mi yo
adhiriéndome a eso
a aquello o ahora vale
y conformándome mis ojos
ahítos de recuerdos falsos
pero sigues asida a mi brazo
y me conformo con tropezar en esa piedra
conocida y sabida por cuanto sus formas
cóncavas e inconexas desadheridas
del miedo del minuto ausente
no llega a mirarme estos pasos
sesatendidos barro pesadez cansancio
huellas inadvertidas humedades rotas
descredibles en nanosegundos
no quedad sino perecen
como el cuerpo seco que yace
en aquel desierto lejano.
*
Estás llegando a mí
en sombras de las nubes
sobre anchas praderas
verdes yerba oscura.
Yo desparramándome
sobre vientos inciertos
mientras recuerdos ciertos
me sueñan la mañana
golpes grises azules y gotas recaídas.
*
Pozo Hondo oscuridad.
Asgo mano alzada el aire
mas no hay nada
solo negrura que brota
de mis venas quebradizas
como la brea y dibuja caritas
redondas sonrientes que degeneran
en miedo y entonces asfixia golpes
cristales rotos yo sosteniendo
tus óculos húmedos.
*
Mi cara pegada
al suelo gris. Es
un abrigo de jirones
de telas descosidas
de cuando de ahora
no saber conformar
y no saber
dolerse y aceptar
no aprehender
aquella sombra
que pasa
mientras duelen
los latidos
de tu corazón
desatendido.
*
Hay miedo.
Miedo y luego
silencio.
Hay mucho miedo
en la profundidad
oscura de tus palabras.
*
Solo en ti
nunca en mí
resuenan ellos
aquellos fríos
atardeceres
de otro invierno
seco lodo vacío
ramas muertas
grises calzados
agria verde
senderos inciertos
agua hierba sol
atrás tus ojos
muertos.
*
Tus labios
en mis ojos.
Tus ojos
en mis manos.
Tus palabras
en mi corazón.
Tus dudas
en mis dudas.
Tu desconsuelo
en mi serenidad.
Tu huida
en mis escapadas.
Tus nubes grises
se quedan
en mis tormentas
finales adónde
descontar
las hojas caídas.
*
Desempapándome
la vida, tú
desprendiéndote mis manos
bajo esta lluvia
una quietud
de palabras desasidas
como un tormento
de restos de alas
soles y playas azules…
Aún dentro llueve
sin alcanzar
la secura de tus ojos.
*
El estar o no estar
no has estado
un tiempo de la luz
de mis ojos.
Y no has estado
en el ahora
de la luz de mis ojos.
Y yo solo sigo admirando
la luz de tus ojos
cuando la oscuridad
se quiebra en
las atroces palabras.
*
Cuando la alondra vuela
ya te has ido,
en silencio.
Tus pies como alas batiéndose
en las sombras de otra aurora ajena.
Cuando la alondra vuela
queda un eco en el vacío,
en lo hondo de tu ausencia.
Yo te pensaré
en este rincón sombrío…
Cuando la alondra vuela.
*
Ese que está aquí conmigo ahora…
No es eso sino ese que me amenaza cerca en una forma de sombra
que vacila y se revuelve y queda ya se queda conmigo
hasta esta lucha de poder o no poder
retorcerme las palabras.
*
Ay ay ¿dónde están tus ojos
de ayer…?
Llámame el eco vivo de mi nombre en tu voz
ahora que entonces tus manos temblorosas en mis manos.
Hoy están tus ojos fijos
en mi inquietud que vacila un suspiro
mientras los llantos de las lejanías de lo que desprende.
*
Viviendo en el tormento.
Solo desviviéndome. En las aguas turbulentas
de los pensamientos sucesivos. Espantándome
el aire que se vicia y se revuelve viciado en un ciclo interminable.
La cobardía de no saber saltar de este carrusel que se acelera y se acelera y se acelera.
*
Intentando hacer la cuenta de cada átomo que se escapa de mí hacia...
Hacia el espacio infinito adónde la humanidad no llegará jamás.
Se me están escapando los átomos y yo voy siendo
más pequeño
más pequeño
mientras mis átomos se escapan de mí y perezco.
*
Estás
tan lejos
y tan cerca
ola espuma
bajamar
y tan lejos
ya tan cerca
hondo estero
oscuridad
en la orilla
quieta, en la
soledad sonora
que mece
mis pensamientos.
*
¿Y qué haré yo ahora desde aquí pintado en grises para recolorearte las mejillas?
¿Cuánto he de pensar, de saber, de ignorar por los besos inocuos de este presente confuso?
¡Amor de ráfagas inciertas hacia el vacío cierto de tu desconcordancia!
Desde mi mundo (gris) en conjunción opuesta permanente sigo exaltando fotones de intenciones cósmicas hasta tu sabida fulgurante estrella
adonde sueño en este universo (no el paralelo, sino este nuestro) una luz que me quiere llegar de allí. ¡Luz que llega superlumínica!
*
Estás entre las luces asfixiantes segundos locura reconociendo lo de aquí que fuera allí pero tampoco es aquí incluso siendo contigo.
Estás pero no estás pereciendo tus pensamientos en la línea muerta de un tiempo muerto de yoes irreconocidos siempre ajenos.
*
Hoy me están corriendo aquellas abubillas juguetonas que ahora dan veracidad de la existencia de mi niñez convulsa.
Aquel refugio de enredaderas que colgaban por el porche de los juegos y el descanso. Humedad y secura, todo a la vez. Ahora.
*
Está cayendo lentamente en pliegues de humedad corrosiva para llegarte a matar hasta donde el daño sea más fuerte que la existencia.
Una luz inacabada que tilila en las sombras como amenaza que ya hoy no amenaza lo suficiente como para saber desprendar.
*
Allende los pasos inciertos y tu vida mi vida corriéndose por cuando aquellos fangos desasentados sin suelo sin asir las lluvias inoportunas las tormentas fijadas como la chincheta fijada en los recuerdos de las eternas paredes amarillas.
*
Otoño ojos grises
lluvia hojas desasidas
frío jirones rojos
Soledad.
*
Otoño, hoy el dolor me estalla el alma.
Otoño, hoy me ahoga la ola con su espuma y los restos de alas…
¡Otoño, elévame y desáseme de esta rama quebradiza
que me sostiene en lo sutil de la fatalidad que llega...!
Vacua en ausencias.
*
Hoy he llegado al mar.
¡Ya estoy al fin en el mar
que soñaba conmigo!
Allí la duda que quebraba el mar
se quedó allí contigo.
Hoy hay un mar que está
conmigo. Un amplio mar
que me quiere llegar
cuando aquí es ahora y es mañana.
*
Hoy estás mirando plata ayer
sin aprehender la lluvia
y el sabor de la yerba verde oscura.
Hay ósculos flotando
en el pantano seco.
Tus manos recolectando
los líquenes inciertos
del lodo quema olfato
sigues y no puedes parar de seguir.
Quedas.
*
No se huye del recuerdo. Se escapa de entender la longitud del pensamiento cuando
hierba fría verde correr daño árbol vértigo sol que se va tú quedas silencio soledad tierra infinita ahora lluvia miedo camino seguridad noche plana sueño infinito.
*
No has llegado a estar allí tan lejos como yo tan lejos estoy hoy de ti
Y no has llegado a estar tan cerca como yo tan cerca estoy hoy de los recuerdos…
*
Hoy me están volando los pájaros
donde mañana por amaneceres
de arreboles sonrosados
como tu voz que vuela en las risas
que ignoraba en un desdén
recriminable hasta los días
de los los mañanas de los
atardeceres hastiados de llantos.
*
La risa de ayer
no te ha llevado
a ninguna parte.
El llanto de hoy
no te está llevando
a ninguna parte.
El silencio de mañana
es la parte adónde
el llanto y la risa
conforman las mismas
lágrimas.
La parte donde
queda el alba dorada.
*
Hoy quieres caminar solo
pero no estás solo sino
una extraña cercana vibra
sigue ahí contigo:
es el lodo la brea la inmundicia
de ayer de hoy
propia ajena revertida
en ausencias en desajenados
días de lluvia fresca.
*
Volviendo al mar.
¡Qué duro está ya el mar:
roca hielo sangre y dolor!
Vuelta y vuelta sin hallar
lo templado hoy helaje
y vientos eternos.
Atrás no queda nada.
Tronco huero podrido
sueño vacuo
oscura inmensidad.
*
Donde hayas estado no has estado
sino cáscara rota en el suelo.
Ayer piensa fuego
sin saber
sin aprehender
la luz desechada
por lo redondo oscuro
no de esa luz sí
de antimateria...
que deviene no a ti
ya se aleja en forma
inconsistente.
*
Sentirse dentro; si solo
huir de adentro
fuera un mal sueño
aun viera las luces aquellas
desde la distancia que ahora
puede alcanzar mi mano.
Otro sueño profundo
como volver sin regresar
por una falsa instancia.
Hoy es tarde, demasiado tarde
ya cuando han pasado
vidas.
*
Camino de piedras y astillas
hirsutas amenazantes...
Hoy solo camino donde ayer
caminaba con calzado cierto
hoy más sangre en mis pies desnudos.
Es dolor que pisa otro dolor y así sucesivamente.
¡Pero grito fuerte en el vacío de los eternos silencios!
*
Hay agonías que son
nudos aguerridos.
Lamentos sobre la humedad
persistente. Nudos
que no desatará la muerte
con la guadaña del miedo
a la trascendencia.
*
He estado en la noche
para despertar...
Pero hoy la noche ya es para siempre.
*